El Gobierno no contempla cambios respecto a los presos pese a la disolución de la organización

El director ejecutivo del centro para el diálogo humanitario de la Fundación Henri Dunant muestra el comunicado | v. flauraud (efe)
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El anuncio de disolución de ETA tras medio siglo de lucha armada por un País Vasco independiente pondrá previsiblemente sobre la mesa en las próximas semanas la revisión de la política penitenciaria hacia los presos de la banda, aunque el Partido Popular adelantó ayer que “en estos momentos” no se contempla cambio alguno en la política penitenciaria del Gobierno.

El fin de la dispersión de los 225 miembros de ETA encarcelados en España lleva años siendo reclamado por sus familiares y amigos. Si se suman los encarcelados en Francia el número alcanza los 266.
El número de presos de ETA se ha visto reducido de forma considerable en los últimos años, ante el goteo de excarcelaciones, en su mayoría por cumplimiento de condena.

El 20 de octubre de 2011, cuando ETA anunció el cese definitivo de su actividad terrorista, había 703 reclusos, la mayoría en España (559), mientras que 144 estaban en cárceles de otros países europeos y en México.
Casi toda la ETA actual se encuentra en las cárceles, excepto los escasos miembros de la banda que se encuentran en la clandestinad, como es el caso del histórico dirigente José Antonio Urrutikoetxea, “Josu Ternera”, quien puso una de las voces al comunicado de disolución definitiva lanzado por la banda.

Por ello, los presos han tenido un papel esencial en el debate interno de la organización terrorista, que ha finalizado con la decisión de disolverse tras 60 años de existencia, y con una apuesta por lograr beneficios penitenciarios mediante las vías legales para acelerar su excarcelación.

“No arrepentimiento”
En todo caso, tal como estableció el Colectivo de Presos de ETA (EPPK) los reclusos tienen como líneas rojas el “no arrepentimiento” y la “no delación”, lo que impide que puedan colaborar en la resolución de los 358 crímenes que quedan sin resolver.
En los últimos meses, tanto en los estados español como francés los presos están realizando peticiones individualizadas para ser acercados a cárceles cercanas al País Vasco. En el caso de España, la mayoría de esas solicitudes están siendo delegadas, mientras que en Francia se han producido ya algunos movimientos porque los presos se ajustan a lo establecido en la legislación francesa.

Francia
Desde enero se han empezado a producir acercamientos de presos y, hasta la fecha de los 50 presos que cumplen condena en Francia, se ha producido el traslado de once de ellos a las cárceles de Mont-de-Marsan y a Lannemezan, más cercanas a Euskadi.
El coordinador general del PP nacional, Fernando Martínez-Maillo, aseguró ayer que “no existen ningunas conversaciones con el PNV tendentes al acercamiento de presos” de ETA y que “en estos momentos” no se contempla cambio alguno en la política penitenciaria.

“Le puedo asegurar que a fecha de hoy no existe ningún tipo de planteamiento en esos términos ni de negociación”, sentenció en una entrevista en Cope al hilo de las declaraciones del lehendakari Íñigo Urkullu, quien dijo a “El País” que trabaja para que haya un acercamiento de presos en los próximos meses y asegura que el presidente del Gobierno central, Mariano Rajoy, es “sensible a un cambio en la política penitenciaria”.

Las víctimas
También la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo y diputada del PP en el Congreso, Marimar Blanco, aseguró ayer que no tiene ningún motivo para pensar que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, vaya a acceder a acercar a los presos de ETA a cárceles vascas y navarras, como ha vuelto a reclamar el PNV a raíz de la disolución anunciada por la banda terrorista.

Así lo explicó Blanco en declaraciones en la Cámara Baja al ser preguntada sobre la opinión del lehendakari, Íñigo Urkullu, quien en una entrevista a “El País” señala que Rajoy “es sensible a un cambio en la política penitenciaria”.
Blanco recordó que siempre que hay un comunicado de ETA el PNV pone sobre la mesa el acercamiento de presos y que constantemente se encuentra con “la misma respuesta del Gobierno”, que es la “firmeza” y “ningún tipo de movimiento ni gesto que pueda avalar en cierta manera” las palabras de Urkullu.
“Yo, a día de hoy, no tengo por qué no fiarme del presidente del Gobierno, porque siempre me ha demostrado estar con las víctimas y estar al lado de nuestras exigencias, entre otras, que no se modifique la política penitenciaria”, recalcó Blanco tras el anuncio de la organización.

El Gobierno no contempla cambios respecto a los presos pese a la disolución de la organización