La basura que generó el botellón se disparó más de un 35% en este año

01 octubre 2011 A Coruña.- El botellón regresa a los jardines de Méndez Núñez con toneladas de basura y daños en el reloj

Acaba el curso universitario y los estudiantes regresan a sus lugares de origen dejando atrás todo los recuerdos de un año lectivo y también, toda la basura abandonada en los jardines de Méndez Núñez durante esas noches alcohólicas invertidas en el botellón. Mientras que el Ayuntamiento insiste en que este fenómeno está estancado, fuentes del sindicato STL, mayoritario en el servicio de limpieza viaria aseguran que desde enero se incrementó “exponencialmente” la cantidad de desperdicios recogidos por el retén especial de limpieza, pasando de llenar 13 a 20 contenedores de 600 litros cúbicos de capacidad a cerca de 20. Es decir, un 35% más.

El curso universitario ha venido marcado por el botellón en los jardines de Méndez Núñez después de que un ordenanza municipal de junio de 2008 la desterrara del que había sido su anterior hogar: la plaza del Humor. La polémica y las molestias siempre han rodeado el botellón, pero el bipartito socialista decidió sacrificar los jardines a cambio de conseguir  la tranquilidad de los vecinos. Desde entonces, mandato tras mandato, los diferentes gobiernes locales han mantenido una política de hechos consumados. “El botellón es un fenómeno universitario, va a seguir mientras haya universidad”, opinaban desde el Gobierno de la Marea Atlántica.

Iniciativas fallidas 
Durante este último curso, el Ayuntamiento puso en marcha el programa “Coida de ti, coida do teu”, que pretendía sensibilizar a los jóvenes sobre los peligros del alcohol. Durante los jueves y sábados (os días en los que se celebra el botellón), un equipo difundía información entre los jóvenes bebedores y sobre “conductas respetuosas co medio ambiente”. Además, del uso de bolsas para recoger los envases de plástico o cristal usados para beber alcohol, que podrán entregar en un depósito instalado en los jardines para participar en un sorteo semanal y público que tendrá como premio sesiones de paintball, karting o escapismo para el portador del boleto ganador y tres acompañantes que escoja. Si hay que creer a los basureros, parece que la iniciativa municipal no ha venido acompañada del éxito esperado por la Marea Atlántica.

Otra novedad que se produjo durante este año es que la Policía Autonómica ya no vigila el botellón para localizar a menores de edad que se mezclan con los jóvenes universitarios para beber alcohol. En lo que va de año, estas labores de vigilancia tuvieron que suspenderse por falta de personal y por el aumento de las competencias de la unidad, que se encarga  entre otras cosas de la vigilancia de víctimas de violencia de género.

Así que, desde entonces solo la Policía Local vigila el botellón, llegando a detectar al año unos cien casos de menores que consumen alcohol. 

Vandalismo 
Uno de los problemas recurrentes de que se celebre la fiesta alcohólica en los jardines de Méndez Núñez es  el vandalismo, con destrozos ocasionales en el reloj floral que amanece a menudo con las manecillas dobladas o rotas después de un botellón.  Durante el pasado mandato se descubrieron además daños en la corteza de algunos árboles provocados por cuchillos, por lo que fue necesario protegerlos.

Generalmente, al botellón acuden unos 200 jóvenes, pero su número crece durante los días previos a Navidad, fin de curso y Halloween, así que la Policía Local acostumbra a reforzar la vigilancia durante estas fiestas universitarias  porque es en estas ocasiones cuando la gran afluencia de participantes  llega a provocar que se instalen al otro lado de los jardines, frente al Kiosko  Alfonso, lo que ha llegado a provocar las quejas de los huéspedes del Hotel NH Atlántico por el ruido que generan.

La basura que generó el botellón se disparó más de un 35% en este año

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