El área canina de Bens permanece casi sin uso meses después de su apertura

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Una de las principales vertientes de la gran apuesta del Gobierno municipal para hacer del parque de Bens un espacio de convivencia vecinal y animal no acaba de fraguar entre los visitantes del espacio verde. El área canina, la primera parte del proyecto que ha podido ver la luz, apenas tiene usuarios meses después de que fuese puesta a disposición del público y no es por falta de perros, ya que los coruñeses pasean a muchos por el entorno. 

De vez en cuando hay dueños con sus perros en el recinto vallado habilitado para que puedan moverse sin correas y entrenar en el circuito de agility, un proyecto que desarrollaron las concejalías de Medio Ambiente y Participación Ciudadana después de descartar la construcción del Museo de Automoción e Historia que había pactado el anterior Ejecutivo municipal con una cesión del suelo incluida. 

Sin embargo, todas las dificultades que tuvo la obra –que se retrasó unos ocho meses con respecto a la fecha prevista– y la renuncia a otros equipamientos por parte de la Marea no han compensado de momento porque la mayoría del tiempo el espacio permanece infrautilizado. No es raro ver a gente paseando a sus mascotas sueltas por el parque haciendo caso omiso a la existencia de ese recinto. 

Falta de información
De hecho, algunos usuarios se quejaron en su momento de que los canes siguiesen campando a sus anchas interfiriendo en una normal convivencia entre animales y personas. Lo que no queda claro es si el circuito tiene poco uso porque a los dueños no les gusta acotar los límites para sus perros o porque no hay ningún cartel que indique que esa zona ya está abierta para su uso.


Al contar con varias entradas, pero todas ellas cerradas con doble portal y pestillos, no todo el mundo tiene claro si se puede acceder y el Ayuntamiento no ha dado información ni tampoco ha colocado señales orientativas que expliquen que se puede entrar en cualquier momento pero que deben ser los usuarios los que lo abran motu proprio, ya que la idea es que permanezca cerrado siempre que esté en uso. Así, nadie llega a entrar y en muchas ocasiones permanece completamente desierto mientras las mascotas corretean por los alrededores.

Con independencia de este lugar, el Ayuntamiento no ha avanzado más en su extenso plan para la zona, en donde pretendían habilitar lugares para la observación de la riqueza medioambiental del entorno. Tampoco se han instalado los merenderos y la pista de skate prometidos ni se han mejorado las áreas deportivas. 

La única novedad surgida en los últimos meses es que la Marea destinará el total de los presupuestos participativos para el distrito, una partida de 200.000 euros, para la construcción de un rocódromo. l

El área canina de Bens permanece casi sin uso meses después de su apertura