“A los niños les interesa absolutamente todo lo que esté conectado con la vida”

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Los niños del entorno de Cristina Cano no saben lo que es un pupitre ni un horario, un libro de texto ni un examen y, mucho menos, una calificación. Eso suena aún más raro cuando se sabe que ella trabaja en una escuela. En “El Jardí dels Somnis” de Alicante, en concreto. Para aclarar un poco la cosa llega el adjetivo “libre”. Una palabra que cada vez más padres insisten en añadir a la educación de sus hijos y que forma parte de un modelo cada vez más extendido del que Cano hablará, a partir de las 17.30 horas, en el centro cívico de Monelos. 

La charla que va a pronunciar se titula “El día a día en una escuela libre”, ¿Qué es eso?
Una escuela libre es un espacio de aprendizaje vivencial donde cada niño y niña marca su ritmo y modo de aprendizaje; un lugar donde el juego es el protagonista y se respira un ambiente de respeto y cuidado emocional.

Suena un poco a que los niños hacen lo que les da la gana. ¿Qué pasa si el ritmo que marca el niño le lleva a no aprender a leer y a escribir?
A los niños y las niñas les interesa absolutamente todo aquello que esté conectado con la vida. La diferencia fundamental es que cada individuo muestra su necesidad e interés de aprender algo en el momento óptimo para su sistema cognitivo dentro de su entorno familiar-cultural. Ofrecer un entorno rico y nutritivo intelectualmente, a nivel emocional, a nivel motor, a nivel expresivo… eso es lo fundamental. Todos aprenden a leer y escribir (es algo que ya he experimentado) y en algún momento conectan con el interés por las matemáticas, la historia, la biología… En un entorno de aprendizaje activo las materias no se suelen investigar de un modo separado, sino interconectado.

No tienen asignaturas, no hacen exámenes, no ponen notas... ¿Cómo se las arreglan para evaluar sus progresos y garantizar su bienestar?
Su bienestar está fundamentado precisamente en que no hay nadie que utilice el refuerzo negativo ni positivo en este entorno. Cada cual evalúa sus logros y de este modo fundamenta su autoestima en su propia percepción de sí y no en el juicio que puedan hacer otras personas. Los niños y las niñas están en continuo crecimiento. 

¿Este enfoque no requiere una atención muy personalizada? ¿De que ratios hablamos?
Hablamos de ratios de 1 a 10 máximo. Aún así algunos pioneros de espacios de aprendizaje activos, como  María Montessori promulgaban ratios mayores en escuelas unitarias, dado que las mayores eran en parte maestras, guías, de los pequeños y las pequeñas. Aquí son muy importante el espacio y los materiales: un espacio seguro, bien ordenado, accesible.. y materiales de calidad,  autocorregibles.

Por lo que cuenta este concepto no parece tener cabida dentro del sistema...
En realidad el sistema somos todos y todas. Este modelo responde a un cambio de paradigma que ya está en marcha y supone una elección de las familias hacia la preservación del bienestar de nuestros hijos e hijas. Me encanta esta frase de Wilhelm Reich: “La prevención de la neurosis en el mundo solo será posible cuando aprendamos a cuidar de quien todavía está sano, de quién aún no fue dañado: nuestros niños” 

Quizá tenga que concretar que me refería al sistema escolar público. En la actualidad la gran mayoría de las escuelas libres son también escuelas privadas. ¿Hablamos entonces de una educación elitista?
En realidad para quienes nos embarcamos en proyectos de este tipo el cuidado emocional-físico y la felicidad de nuestros hijos e hijas no tiene precio. Pagamos lo que sea necesario, y quienes no pueden pagarlo suelen contar con la solidaridad del grupo y otras familias deciden hacer unschooling –aprendizaje en el hogar sin un programa trazado– o homeschooling –aprendizaje en casa con un programa. Siempre hay alternativas.

En este sistema a menudo las familias se convierten en promotores y gestores del espacio. Esto se interpreta a veces como obsesión por controlar a los niños. ¿Es así?
El denominador común es su cuidado emocional, el buscar un lugar de respeto y autonomía para ellos y ellas. En estos proyectos las familias gestionan pero el proyecto pedagógico suele encomendarse a acompañantes, a responsables de los niños y las niñas en los espacios de aprendizaje.
El curso se centra en el  acompañamiento emocional ¿Qué significa esto?
Significa poder estar al lado de ellos sin hacer juicios sobre sus emociones y como adultos y adultas que somos poder contener el dolor, la rabia, la agresividad... desde la aceptación, como hacemos con la alegría, y todas aquellas emociones que tildamos de “positivas”. Se trata de aceptarlos en todo momento y permitirles y ayudarles a expresar aquello que necesitan dándole herramientas para hacerlo desde la comunicación asertiva y no violenta.

¿Qué papel juegan todas estas emociones y sentimientos en la crianza y aprendizaje?
Cuando se sienten tranquilos, amados y respetados, todo su sistema está receptivo, y por tanto en posición de aprendizaje; en cambio, cuando está en situación de estrés emocional, su posición es de defensa y gasta mucha de su energía en estar alerta por lo que le pueda pasar.

“A los niños les interesa absolutamente todo lo que esté conectado con la vida”