Los hosteleros preparan ERTE masivos y temen que la epidemia cause cierres definitivos

Las persianas cerradas y los carteles eran la tónica habitual ayer | patricia g. fraga
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A Coruña mostraba ayer un aspecto insólito, desprovisto de los bares y restaurantes que normalmente la animan. Y sobre todo, sin saber cuándo podrán abrir sus puertas, o si la crisis sanitaria les abocará al cierre definitivo. El presidente de la asociación de hostelería de A Coruña, Héctor Cañete, reconoció que la incertidumbre es total: “Estamos cerrados y hay una gran sensación de incertidumbre, por no decir miedo en el sector, porque no había pasado antes nada similar. Las preguntas que se hacen todos es ¿Qué va a pasar con los empleados? ¿Cómo se van a pagar las nóminas? ¿Y las rentas?”.

El único sistema articulado que existe para una contingencia para esta es el Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) es decir, un despido temporal por motivos de fuerza mayor. “Tiene una dificultad: que es una solicitud y tiene que ser aprobada. No es muy complejo, pero tiene que ser aprobado. Y lo más importante para el sector es que faciliten la tramitación del ERTE. Porque todos tenemos que solicitarlo para este mes, porque tenemos que hacer frente en quince días a las nóminas”. Según Cañete, esa es la principal preocupación, no solo del sector de la hostelería, sino de todas las empresas en general y que supondría el mayor despido en masa de toda la historia de España

Situación muy diversa

En cuanto a los efectos a más largo plazo, Cañete se muestra más cuidadoso a la hora de considerarlos. “La situación del sector es muy amplia y muy diversa”, recuerda. Evidentemente, hay establecimientos que no estaban en su mejor momento, lo que significa que la crisis abocará a cierres y tendrá que solicitar el concurso de acreedores.

El representante del sector recuerda que muchos de los trabajadores son autónomos, lo que presenta un problema que debe solucionar la administración “¿Cómo vamos a pagar la cuota de autónomos?”; se pregunta Cañete. Todas las sociedades limitadas tienen sus autónomos que también tienen que pagar, muchas son microempresas, con un solo trabajador que tiene que seguir pagando su cuota de autónomos o, en el caso de ser empleado, será el empresario el que tenga que pagar su seguridad social a pesar de que no factura. “La realidad es: ‘Yo no estoy vendiendo ¿Cómo voy a pagar?’”, se pregunta Cañete.

Lo primero, por supuesto, son las personas, afirma. Con el ERTE, tienen derecho a cobrar el 75% del sueldo. “Esa parte ya está controlada pero la segunda parte es la supervivencia de la empresa. Dicen que se va a aplazar el pago de impuestos, pero hay que pagar los seguros sociales”.

Una empresa con dos trabajadores y un autónomo al frente tendría que pagar casi 1.200 euros. Si no se está facturando, resulta casi imposible. Y por supuesto, también hay que pagar los gastos corrientes, como el alquiler de los establecimientos.

"En estos momentos la situación es la que tenemos y no hay más cambios y, evidentemente, cada empresa tiene su propio su fondo y algunos tendrán más o menos, pero llevo desde ayer hablando con compañeros. Un hotel con 70 trabajadores y cero reservas ¿Qué hace? Algunos me llaman. Tiene doce trabajadores. Ya les he dado las vacaciones a todos ¿Qué hago? Yo no sobrevivo ni este mes”; explica Cañete.

La Semana Santa, que en otro momento sería importante,  pierde relevancia: “Ya no es si en Semana Santa facturo un poco más o menos, es que pasa a cero y hay una serie de gastos que siguen latentes”.

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