Tocó madrugar

Deporte Campeón-2016-03-21-032-953f1b2a
|

Se esperaba. Los veteranos avisaban. ‘Hay que madrugar’, y así fue. La temporada de pesca fluvial se abrió con capturas a primera hora de la mañana en muchos ríos, aunque otros fueron espectacular e inexorablemente ‘capoteros’, que es la definición que nunca quiere utilizar un pescador, pues llevar un ‘capote’ es un ‘cero patatero’.
No obstante nadie perdió la mañana a pesar de que algunos no tuviesen el mejor día de apertura de los últimos años. Volver al río ya es una alegría para todos pescadores, que llevan muchos meses aguardando este momento.

los y las protagonistas
Las truchas eran las protagonistas, y los pescadores compartían cartel con ellas. Como en todas las temporadas cada zona tuvo sus condicionantes y su respuesta a la hora de la actividad de las esquivas pintonas. 
En el Alto Lambre pescó Santi Nitas. “Por la zona libre el río iba con más agua de la que me gustaría, demasiada. Pesqué dos pequeñas, a mosca ahogada con cola de rata, pero poco más dio la mañana”. Cambia la decoración si desde las aguas costeras del ‘primo hermano’ del Mandeo nos vamos al Alto Ulla.
Ofició en el caudal de los Pazos da Ulloa el periodista Miguel Piñeiro. “Fue una buena jornada, pero estábamos en el río a la hora de empezar, una hora antes del orto”. El conocido pescador no quiere presumir, mas damos fe de los dos truchones quileros que entraron a sus pececillos artesanales y media docena de truchas, más pequeñas, a ninfa, con cola de rata. En el intensivo del Ulla, en Monterroso, también había sitio para los más pequeños, como ilustra la imagen superior. Cada vez se ven menos chavales por el río, pero afortunadamente todavía hay relevo generacional. Y si algunos niños tuviesen oportunidad de probar y aprender, el número de licencias volvería a crecer.
El majestuoso Tambre no es el de otros tiempos, al igual que muchos ríos, está muy ‘machacado’. Con todo, como otros históricos como Anllóns, Xallas, Castro, Dubra, sigue llamando cada año por estas fechas a los pescadores gallegos.
Lo pescó Luis Merayo, entre una ‘muchedumbre’. “Había muchísma gente. Además el río bajaba cual taza de chocolate espeso, marrón, y con mucha agua. Triunfaron los pescadores de ‘miñoca’ y en segundo lugar los de cucharilla, sobre todo a primera hora de la mañana”.
Juan Carlos Castiñeira y su grupo se decidieron por la zona de Traba. La conocen bien y son adeptos a los lagos (quizá por haberse criado en la pesca en la Laguna de A Frouxeira en Valdoviño). “Yo llegué un pelín tarde y alguno ya tenía el cupo hecho y estaba sacando fotos. No se dio mal, pero es evidente que hay que madrugar. Al final cumplimos con la faena. La cucharilla fue la estrella”.
Siguiendo con las anchas lagunas, Juan Vázquez casi despertó en Vilasenín. “Peor que otros años, a ‘miñoca’ sí, lanzando al medio del embalse, pero a cucharilla dos picadas... y para mosca es temprano”.
Eloy Saavedra pasó del Eume en Muras “con un frío que pelaba, una niebla que estremecía y ni picada”, a As Forcadas, donde al menos tocó pieza. “La temporada es larga, esto no es como empieza, es como acaba, aunque -es cierto- lo de hoy fue una ‘calamidad’ de apertura”. 
Los pescadores gallegos vuelven a estar donde deben, en sus ríos, cuidándolos, mimándolos y vigilándolos. La pesca es otra historia, independientemente del frío, de la lluvia, del temido y a veces certero capote, aunque cualquier tiempo pasado fue mejor y ya no se pesque tanto como antes, mucha gente fue feliz en la jornada de ayer. Y lo que queda. Hoy no se pesca, por Ley. Mañana ya podemos volver al río. Preparémonos. Tic-tac-tic-tac...

Tocó madrugar