La madre de los mellizos de Monte Alto recurrirá al Constitucional para tratar de eludir la prisión

07 marzo 2013 A Coru�a.- La polic�a destaca la calma de la madrey del asesino despu�s de matar a �lex y Adr�an Berganti�os, los mellizos de Monte Alto
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Un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional es el próximo paso que dará la defensa de María del Mar Longueira, la madre de los mellizos asesinados a golpes en agosto de 2011 en su casa de Monte Alto, para eludir la cárcel. La Audiencia Provincial le impuso hace un año 12 años y nueve meses de reclusión al considerarla responsable de dos delitos de homicidio por imprudencia y varios de malos tratos en el ámbito familiar en relación al cuidado de los niños, una pena que esta semana confirmaba el Tribunal Constitucional, tras rechazar todas sus alegaciones contra el dictamen.
Con una sentencia firme en la mano, las vías que tiene para continuar en libertad pasan por solicitar a la Audiencia una suspensión de la ejecución de la sentencia en el tiempo en que se tramita el recurso ante el Constitucional. De igual forma, y como última opción, la mujer podría cursar una petición de indulto ante el Consejo de Ministros, y tratar de mantener su pena en suspenso mientras no obtiene respuesta.

trato agresivo
La Audiencia condenó a Longueira por la violencia con la que, según estimó probado, educaba a sus dos hijos, de diez años en el momento de su muerte. Según establecieron los magistrados, ya acaba de confirmar el Supremo, tanto en su etapa sin pareja como en el tiempo que convivió con el autor confeso del crimen, los menores fueron sometidos a un trato sumamente agresivo, que se exacerbó con la llegada de Javier Estrada, el acusado, al entorno familiar.
La sentencia contabilizaba media docena de episodios concretos en el que alguno de los mellizos recibió una patada, un empujón o un tirón de orejas, de alguno de sus cuidadores pero especialmente destacaba el clima que se vivía en el piso de la calle de Andrés Antelo donde residían los acusados con los fallecidos hasta el día del crimen.
Insultos, gritos, amenazas y agresiones se repetían, concluyó el tribunal de la sección segunda, de forma habitual y continua, tanto por parte de la madre como, sobre todo, por parte del hombre con el que comenzó a convivir a finales de 2010, y que, según la sentencia, inició una escalada de violencia que tuvo su culmen el día en que, enfadado con los mellizos, acabó con sus vidas golpeándolos con una balda del armario y, para rematarlos, con el soporte de un sillín de bicicleta. Por este brutal ataque, Estrada acaba de ser condenado a 35 años y medio, tras una revisión de su condena por parte del Supremo. 

impredecible
También la madre presentó recurso ante el alto tribunal, aunque con distinta suerte que su excompañero. En él, su defensa –que ejerció el letrado Víctor Bouzas– ponía en duda los indicios de una conducta violenta de la progenitora, pero, sobre todo, trataba de impugnar la tesis de que ella fue responsable indirecta del crimen, al considerar que las circunstancias “no permitían predecir” que su compañero iba a matar a los menores cuando ella se ausentara. “No cabría imputar a la recurrente por su comportamiento omisivo la muerte de sus hijos”, se argumentaba, un planteamiento que, no obstante, rechaza el alto tribunal, al concluir que la madre infringió el deber de cuidado, “que obliga a advertir la presencia de un peligro cognoscible y el índice de su gravedad” y, de forma paralela, a “actuar de modo que se controlen o neutralicen los riegos no permitidos creados por otras personas o por factores ajenos al actor”. En este caso, y según el último fallo, Longueira debió haber previsto, dado el carácter “despótico” y “agresivo” de su pareja y sus antecedentes psiquiátricos, que dejar a sus hijos con el hombre comportaba un riesgo para su integridad física e incluso para su vida.
Pese a todo, la defensa de la madre todavía tiene opciones para que esta pueda continuar en libertad, y recuerda que, en todo caso, la acumulación de condenas marcaría una estancia en prisión menor de la que fija la sentencia, de unos seis años. n

La madre de los mellizos de Monte Alto recurrirá al Constitucional para tratar de eludir la prisión