Crece el número de viviendas con medidas de seguridad contra okupas

el ideal gallego-2018-10-04-007-3ab8c0d0
|

En la ciudad existe una gran cantidad de inmuebles abandonados (400, según un estudio reciente de Empty Coruña) y de viviendas vacías (miles, según el Ayuntamiento). Una consecuencia de ello son las ocupaciones ilegales, un fenómeno que ha dado lugar a algún episodio sonado como una casa del Orzán, que fue okupada por los mismos sujetos que habían provocado un incendio accidental en una vivienda que habían okupado anteriormente. Tras conseguir echarles, el dueño instaló una puerta de seguridad antiokupas. Medidas como esta cada vez son más habituales, pero sobre todo las adoptan los bancos y fondos de inversión, que son propietarias de gran cantidad de viviendas vacías. 

Roberto Lage, presidente de la Asociación de Empresas de Seguridad de Galicia, señala que el fenómeno de las puertas antiokupas ha surgido en solo dos años. “Antes no se hacía nada de esto”, afirma. El fenómeno okupa, o más bien, el de la ocupación por personas que no son antisistema pero que buscan una alternativa barata a la vivienda apropiándose de las ajenas, se da sobre todo en Levante: “La gente tiene miedo sobre todo en determinadas comunidades o ayuntamientos, en donde existen políticas en las que se apoyan los okupas”. 
Al mismo tiempo, asegura que las puertas antiokupas no son por sí solas garantía suficiente, por eso recomienda acompañarlas de una alarma. “Un servicio de seguridad conectado a una alarma permite que lleguen los guardias a tiempo para evitar que se instalen”, explica. Los particulares, en cambio, se deciden por tapiar las puertas, una solución mucho menos estética, señala Lage.

“Cerraduras invisibles” 
Son también entidades financieras las que están instalando cerraduras antiokupas en promociones como la de Urbi, en la avenida de Arteixo, donde se han sufrido robos sobre todo a través de los garajes comunitarios, por donde entran los ladrones. La entidad bancaria propietaria de los pisos vacíos no está alarmada por los robos, pero las ocupaciones son otro asunto, por eso han instalado cerca de tres docenas de “cerraduras invisibles” en las viviendas de su propiedad.

Este nuevo sistema de seguridad elimina las necesidad de introducir una llave en el exterior. De hecho, no hay cerradura visible, se abre mediante un sistema de Bluetooth activado con el teléfono móvil, de manera que los expertos cerrajeros, que suelen emplear las técnica de “bumping”, no pueden abrirla. “Para conseguirlo, deberían desencajar la puerta de los goznes”, explican fuentes bien informadas. Una opción que es posible, pero que genera ruido que alertaría a la comunidad.

Crece el número de viviendas con medidas de seguridad contra okupas