El Sanjurjo de Carricarte denuncia el peligro de una valla oxidada

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El CEIP Sanjurjo de Carricarte, en Monte Alto, espera impaciente el arreglo de una de sus vallas, muy deteriorada por el tiempo y el óxido. De hecho, su estado es tan malo que fue precintada en su día por la Policía Local y ha sido necesario colocar una reja para evitar que los menores se acerquen a los barrotes herrumbrosos. La directora del centro, Estrella Monelos, asegura que recibió garantías de la concejala de Justicia Social, Silvia Cameán, de que se sustituiría la valla en un mes: “Dijo que era una prioridad. De eso hace más de dos meses”.
Especulan con que el motivo del retraso podría ser el cambio del titular de la concesión del servicio de mantenimiento, extremo que no ha podido ser confirmado por fuentes municipales. En todo caso, el mal estado de la valla preocupa, y mucho, tanto a padres como a personal docente, que temen que los niños puedan llegar a herirse con algunos de los hierros. Para evitarlo, Monelos asegura que cuatro profesores vigilan en el patio que ningún escolar se acerque a ese peligro.
Algunos de los barrotes se han caído ya por el óxido, que ha tenido tiempo para actuar. “Yo creo que esa valla tiene como cuarenta años, porque ya la recuerdo de toda la vida”, señala un padre preocupado.
En principio, se supone que el trabajo está presupuestado y licitado, de manera que el retraso resulta aún más inexplicable. La valla de obra que se instaló evita por lo menos que nada más grande que un gato se pueda colar en el recinto a través de los huecos que dejan los barrotes ausentes, pero no elimina el riesgo que supone para los niños.
Allanamiento
De todos modos, hay padres que recuerdan que el recinto ya había sido allanado a principios de año. Entonces se apropiaron de varios ordenadores y, curiosamente, de  las mascotas en las clases de los más pequeños. Los ladrones entraron en el centro por la parte de atrás, saltando una valla y rompiendo cristales para forzar una puerta de cristal y aluminio.    
Fuentes del ANPA habían señalado entonces que la ubicación del centro lo hace especialmente vulnerable a los allanamientos, porque se encuentra al final de una calle, en lo alto del barrio, y si un intruso entra por detrás, donde se encuentra el depósito de agua, es muy difícil que sea descubierto, de ahí que sea aún más importante que el recinto cuente con un buen cierre. l

El Sanjurjo de Carricarte denuncia el peligro de una valla oxidada