Riazor estalla de rabia

valerã³n, caã­do sobre el cã©sped, se lamenta de uno de los muchos fallos cometidos por el deportivo en el partido de anoche quintana
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El Deportivo metió ayer un pie en Segunda División. Por delante vienen Sevilla, Madrid, Rayo y Barcelona. Si no se le gana al Granada, y en casa ¿qué se puede esperar de los próximos partidos? Los planes previos se fueron al traste en una primera parte en la que se pudo haber acabado con 1-0 y se pitó el final con el 0-1 para los visitantes.

Durante la semana se había especulado mucho en Abegondo a tenor de los movimientos de la defensa deportivista. Se hablaba de la posibilidad de que entrase Sílvio en lugar de Manuel Pablo o Evaldo, pero lo cierto es que el entrenador había trabajado con la línea de cuatro hombres que ayer fue titular, como en el caso de Salomao, que fue la novedad de la alineación de Paciencia.

El encuentro comenzó atascado en el medio del campo, con los dos equipos perdiendo el esférico de manera continuada. Tras varios pelotazos se acercó el Granada a la portería herculina y respondió el Depor con una falta botada por Salomao, el jugador más activo del equipo en la salida al terreno de juego.

Tras dos disparos que se fueron por encima del marco, primero de Bergantiños y luego de Nolito, el Depor buscaba una contra para marcar pero Bruno Gama y Pizzi ‘amarraban’ demasiado la pelota perdiéndola tras mil regates.

A los 22 minutos Assunçao cedía mal a Aranzubia y a punto estaba de costar un susto al Deportivo, el cuadro de Paciencia dominaba más el encuentro pero cada ataque andaluz era tensión en la grada. Miedo.

A los 30 minutos Marchena, desde la esquina del campo, con el portero visitane Toño sobre él, fuera del área, estaba a punto de sorprender pero la pelota se alojaba sobre la malla de la portería. Llegaba el final del primer acto, el Depor quería pero no podía y el Granada buscaba sus opciones. El final de la primera parte fue un mazazo para el equipo coruñés. En el 43 Riki estaba a punto de marcar en dos ocasiones, primero de espuela y después con la zurda, pero la pelota se iba besando la madera del poste. La mala suerte se alió con los blanquiazules y en el 44 Marchena marcaba en propia puerta después de que el balón tocase en los dos postes y saliese de la meta. El 0-1 hundía al Deportivo y con él Ayza Gámez señalaba el final del primer periodo.

La segunda parte comenzó con un nuevo mazazo. A los cinco minutos de la reanudación un fallo defensivo, otro más, de la zaga herculina hacía la jugada granadina para que Ighalo, libre de marca, anotase el 0-2 a placer. Domingos Paciencia había dado entrada a Nélson Oliveira en el terreno de juego al comienzo del segundo tiempo para buscar la igualada, pero el nuevo tanto andaluz dejaba sentenciado el partido de manera prematura.

Si un equipo no es capaz de imponerse en toda la primera parte, en su estadio, a un rival de ‘su Liga’ imagínense para levantar un 0-2. Era una misión imposible. No obstante los jugadores siguieron a lo suyo, nunca mejor dicho, porque atacaron a ‘arreones’, con más corazón que cabeza, y en ese escenario el Granada se movió como pez en el agua. Supo dominar de cabo a rabo al equipo coruñés. En la grada la afición se tiraba de los pelos cuando Nélson perdía la pelota o Pizzi regalaba el cuero al contrario. En el Depor hay jugadores que, cuando tienen que pasar el balón, regatean y la rifan, y cuando tienen que regatear, pasan mal y la pierden. Es la cruda realidad.

Ayza Gámez anuló un gol a Riki por fuera de juego en el 56. La jugada parecía legal porque un contrario le daba la pelota al de Aranjuez. Valerón hacía acto de presencia para intentar poner orden en el caos. En el 81 cabeceaba solo pero la pelota se le iba fuera. El partido moría entre faltas, tarjetas y poco fútbol. Para acabar de matar al enfermo, Ayza Gámez se inventó un penalti, con el tiempo cumplido, de Manuel Pablo sobre Ighalo. Antes de lanzarlo, el propio Ighalo, y marcar el 0-3 definitivo, el canario vio roja directa por protestar. Después del gol granadino se llegó al final del choque. El Deportivo dio un paso ayer, no definitivo, pero muy claro, hacia la Segunda División.

1. al deportivo le sale todo al revés
Del posible 1-0 se pasó al 0-1 en un minuto tan psicológico como el que marcaba el final de la primera parte. El tanto ponía todo cuesta arriba.

2. empieza la segunda parte y llega el 0-2
En una jugada con imprecisiones en defensa (para variar) llegaba el 0-2 de los granadinos, sentencia prematura al partido.

3. sin opciones para la remontada
En ningún momento dio la sensación de que los blanquiazules podrían levantar el partido. Las sensaciones nunca fueron ni ‘medio buenas’.

Riazor estalla de rabia