Triunfo para la tranquilidad

Florin Andone celebra el primer tanto del partido, que encaminaba el choque hacia la merecida victoria antes del parón navideño
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El Depor carbura. Funciona. Y por fin los resultados acompañan al buen juego, a la valentía y al trabajo diario que hacen futbolistas y cuerpo técnico en Abegondo. En un partido completo, sin fisuras, los herculinos vencieron, convencieron y dejaron muy noqueado a un rival directo por la permanencia.
El equipo deportivista se merendó a Osasuna en el primer tiempo. No dejó pensar a los de Caparrós y mandó sobre el verde a sus anchas. Tras una primera ocasión de Babel, en un estado de forma excepcional, Andone conseguía el primer gol del partido al rematar de cabeza un saque de córner magistralmente ejecutado por Çolak. Era el minuto seis y los de Garitano se ponían por delante.
El Depor no dio ni un solo paso atrás y siguió ejerciendo con preponderancia y suficiencia. Poco más tarde del 1-0, Guilherme era el que a punto estaba de marcar pero su testarazo, en el primer palo, se iba sobre la escuadra. Riazor se gustaba.
Siguió el monólogo blanco y azul para que Babel recibiese de Çolak y pusiese de nuevo en aprietos a la zaga pamplonica, que hacía aguas a cada nueva embestida coruñesa. Andone volvió a cabecear en el 27 dando más muestras del poderío local. Un dominio absoluto.
Superada la media hora de partido, tras una acción de ataque osasunista completamente aislada, Babel hacía una jugada personal por banda, con potencia y velocidad se iba pegado a la línea de cal, centraba hacia el corazón del área y Andone marcaba, pero en fuera de juego. No subía el tanto al marcador, pero sí elevaba la temperatura del estadio herculino.
En el 43 el holandés no perdonó. Recibió en posición correcta un centro medido de Carles Gil, se elevó en el aire y marcó ‘los tiempos’ de un remate perfecto de cabeza que batió irremisiblemente a Nauzet haciendo justicia al despliegue propio y a los pocos méritos rivales.
Con una parada de Tyton, respuesta a un disparo de De Las Cuevas, se llegó al descanso. Un descanso largo y ‘cachondo’, ya que la luz se apagó en el estadio y dejó rienda suelta a los cánticos de una afición feliz. Un cuarto de hora más tarde de lo previsto y con un pequeño calentamiento se reanudó el partido.
En los primeros compases del segundo periodo fueron los navarros los que intentaron sorprender a un Deportivo un poco dormido, posiblemente por el propio apagón, que enfrió el juego blanquiazul. Berenger probaba fortuna con un disparo alto que se perdía en la noche de Riazor. Reaccionó rápido el cuadro coruñés con una ocasión de Babel, potente, talentoso y visionario en no pocas acciones. Corría la hora de partido, el choque bajaba en intensidad y el respetable se divertía en la grada con un encuentro absolutamente controlado por los deportivistas.
En el 69 era Çolak, otro de los destacados, el que probaba fortuna con un disparo superada la frontal del área. Tres minutos después Babel volvía a perforar su banda con una poderosa zancada pero el desgaste hacía mella y no completaba la acción.
El partido iba llegando a su fin con un rival entregado y los locales jugando casi a placer, tocando la pelota y controlando el ‘tempo’ del choque. El holandés más querido en A Coruña en la actualidad era sustituido en el minuto 89 entre aplausos y gritos de “Babel quédate”. No había tiempo más. Solo para certificar la mejoría del equipo, el camino correcto y pasar unas fiestas muy tranquilas ya que, viendo la situación de Osasuna, Sporting y Granada es lógico pensar que el Deportivo puede y debe poner tierra de por medio. Ahora resta la Copa, con el choque ante el Betis y a comer el turrón a dos carrillos.

Triunfo para la tranquilidad