La borrasca da una tregua para pasear a Cristo resucitado

Dos imágenes del Jesús Resucitado se pasearon por el centro | javier alborés
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El mal tiempo que imperó durante los días festivos fue un factor en contra para que los creyentes pudieran vivir al 100% la Semana Santa coruñesa. Sin embargo, la borrasca quiso alejarse de la península durante la jornada de ayer y la ausencia de lluvias junto a la subida de la temperaturas hicieron que los devotos se animasen a participar en la última de las procesiones, la del Domingo de Resurreción con dos Cristos Resucitados. Uno partió de la iglesia de la Orden Tercera pasadas las once y media de la mañana y serpenteó por la plaza de Carlos I, San Francisco, Santo Domingo, Santa María, Damas, Los Ángeles y Santiago para salir de la Ciudad Vieja por Puerta Real hacia María Barbeito y María Pita.

A la misma hora, pero desde la iglesia de las Capuchinas, en Panaderas, una segunda imagen salió por la plaza de Pintor Sotomayor y se dirigió a San Nicolás para continuar por San Agustín y Marqués de San Martín hasta culminar en la plaza del Ayuntamiento e iniciar la vuelta al templo. Estos dos pasos supusieron el colofón a una semana de actos, pasión y sentimiento.

El Domingo de Resurrección brindó una oportunidad para que los católicos reafirmasen su fe con la presencia de niños siguiendo a las tallas tanto en una como en otra procesión. Ambas se encontraron en María Pita y la cita congregó a Braceros con la cara al descubierto y mantillas y guantes blancos, algo que contrasta con la solemnidad del Jueves y el Viernes Santo.

La borrasca da una tregua para pasear a Cristo resucitado