El ataque de una víbora siembra el pánico en el CEIP Manuel Murguía

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La noticia de que una víbora había mordido a un alumno de diez años del CEIP Manuel Murguía, en Feáns, sembró el pánico entre los padres y la dirección del centro se vio obligada a prohibir a los escolares que salgan al recreo durante el día de ayer. Además, la actividad de fin de curso prevista para hoy tuvo que trasladarse al Ágora. El incidente no fue grave, puesto que el niño mordido se encuentra fuera de peligro y fue dado de alta a primera hora de la tarde, pero la dirección del centro no quiere correr riesgos. “Los niños estaban bien pero esta mañana ya llegaron asustados, después de hablar con sus padres”, se lamentó el jefe de estudios, Rubén Annicchiarico.
El incidente tuvo lugar hace dos días, pero el menor no se dio cuenta siquiera de que fue mordido hasta que llegó a casa y sus padres advirtieron los dos puntitos que indicaban una mordedura de víbora. El niño ingresó en el Hospital, donde le fue suministrado el antídoto, pero no fue hasta ayer que trascendió a las autoridades y al público, causando alarma. En cuanto al jefe de estudios, él todavía no se explica cómo ha podido entrar un reptil en el recinto, que siempre está cerrado y rodeado por un muro, aunque admite que, en algunos puntos, solo tiene 30 centímetros de alto: “El colegio está en una pendiente y en algunos puntos el muro mide dos metros y medio, pero en otros es muy bajo, porque forma un escalón”. 
Aún así, se trata de un suceso inédito en el colegio, de manera que han tomado medidas para evitar males mayores. 
Batida infructuosa 
Para asegurarse de que la víbora no se encontraba en el recinto, el personal buscó por los rincones, pero no encontraron nada. “Tenemos un par de zonas de hierba y otra que dedicamos a un huerto ecológico, pero no encontramos nada”, explicó Annicchiarico. Para procurar que no haya ningún nido oculto, en los próximos días se procederá a desbrozar todos los rincones. Pero ni esa medida garantiza al 100% la seguridad de los escolares. 
El problema, como señala el jefe de estudios, es que el CEIP Manuel Murguía se encuentra en una zona semirrural, llena de descampados con hierba crecida donde un reptil puede ocultarse y criar sin problemas. El centro se puso en contacto con varios organismos dependientes de la Consellería de Medio Ambiente, como Conservación de Natureza y el Centro de Recuperación de Fauna de Oleiros, pero en ambos casos la respuesta fue desalentadora: es casi imposible localizar un nido de víboras entre la hierba, por lo menos mientras esté crecida, por eso esperan que la zona se desbroce cuanto antes y evitar así más riesgos. l

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