Crónica de una salida anunciada

22 febrero 2014 Baloncesto Leb Oro Temporada 2013-2014 Leyma Natura-Clínicas Rincón: 72-77
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chaly novo 
a coruña

A falta de unos flecos contractuales por resolver entre el Basquet Coruña y el agente del alero finlandés, el (triste) periplo naranja de Samuel Haanpää ha llegado a su fin, dejando tras de sí un rastro de decepción, falta de compromiso y actitud, de lo que pudo ser..., cuyo culmen tuvo lugar el pasado viernes en Riazor ante el Ford Burgos.
En ese partido, último en casa de la fase regular, el internacional finés fue un alma en pena desde el salto inicial hasta el bocinazo final, con un jugada que no se le escapó a nadie: apartarse, en vez de tratar de defender, cuando un rival se disponía a lanzar a canasta. Sentó mal en la grada, en el banquillo... y hasta a su propio agente.
Una simple (in)acción que refleja perfectamente los seis meses que ha pertenecido al Leyma Natura, adonde llegó con la etiqueta –impuesta, eso sí; él nunca se vio como tal– de ‘jugador franquicia’ tras una buena actuación suya y de su selección en el Eurobasket de Eslovenia.
Este último hecho –ocurrido tiempo después de su contratación– aportó un plus de esperanza al club y a los aficionados, que el propio Haanpää se encargó de tirar por tierra con una puesta en acción liguera indigna de la categoría que se le supone.
Después del tercer partido en Riazor, Tito Díaz aseguraba que el alero “está como en una isla”, para admitir que su implicación en el juego colectivo era prácticamente nula. Aunque en parte lo justificaba recordando que venía de un baloncesto –el de su país– muy individualista, en el técnico lucense se podía atisbar en aquel momento que no confiaba demasiado en una explosión de su pupilo.
Y así ha sido. Salvo momentos muy puntuales (su mejor fase fue entre las jornadas 17 y 20, todas con valoración superior a 9, con un tope de 14), en los que su tiro –su principal arma– funcionó, el resto del curso aportó muy poco, quedándose en valoración negativa cuatro veces, tres en cero, dos en uno y otras seis por debajo de cinco. Un balance desolador, pese a estar en cancha una media 23.3 minutos por encuentro. Incluso cuando Chema González abandonó el equipo por motivos laborales, baja que se unió a las de Chus Castro y Sean Ogirri por lesión –algo que, posiblemente, pudo retrasar su ‘corte’–, Haanpää no solo no dio un paso adelante, sino que retrocedió dos.
Hay otro dato que habla a las claras del asunto. Tito Díaz apena echa broncas durante los partidos, pero el finés se ha llevado la gran mayoría de ellas. Como, por ejemplo, en Oviedo, donde, a falta de 42 segundos y con su equipo dos puntos abajo, no se atrevió a lanzar un triple completamente solo y dio un pase suicida que acabó en pérdida y entregó la victoria al equipo local, el principal rival del Leyma por la quinta plaza.
Y así, sumando una decepción tras otra, finaliza la aventura coruñesa de Samuel Hannes Haanpää. Una baja sensible de cara a los playoffs –la rotación exterior se queda corta y sin ‘3’ nato–, pero un ahorro notable para las arcas del club. n

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