Una mano nueva para Unai por solo diez euros

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Hay niños que piden una bicicleta, un balón o una consola de videojuegos por su cumpleaños. Unai, que es manco de nacimiento y que el próximo 20 de febrero celebrará que ya tiene diez años, pidió una mano. El regalo le llegó por adelantado, ayer mismo, con una prótesis nueva que le fabricaron en el Ikaslab Don Bosco de Rentería. 
Unai Blanco vive en Arteixo pero gran parte de su familia vive en el País Vasco. Fueron ellos los que les avisaron del proyecto que desarrollaban en este centro de formación profesional y que conocieron gracias a la feria Maker Faire de Bilbao. El niño y su madre, Mónica Martínez, se desplazaron hasta allí en noviembre para conocer a los responsables del proyecto y plantearles su problema. Aceptaron el reto y, después de tres meses, ayer hicieron el último viaje: Unai vuelve a casa con su mano nueva. 

bajo coste
Carlos Lizarbe es el profesor de electrónica que dirige los laboratorios Ikaslab de impresión en 3D, que hoy agrupa a 16 centros del País Vasco, pero que comenzó en donde él da clase, el Don Bosco de Rentería. “Buscaba algo para que los alumnos se implicaran y entonces descubrimos el proyecto Enabling the Future, de Estados Unidos, que consiste en compartir de forma libre diseños de prótesis para poderlas imprimir en todo el mundo a muy bajo coste”, explica. 
Una de las ventajas de estas prótesis, además de que están diseñadas de forma personalizada para cada usuario, es el precio de los materiales. “Son de muy bajo coste –comenta Lizarbe–; el material para la mano de Unai nos costó solo diez euros y no les vamos a cobrar nada porque a nosotros nos sirve para practicar. Además, la empresa Kabitan nos dona el plástico y un ingeniero de Domotek, Lizar Azkune, nos ayudó a rediseñar el brazo, con lo que resulta muy barato poder fabricar las prótesis”.
En el caso de Unai, las complicaciones fueron varias. “Era la primera vez que hacíamos una mano para un niño, así que tuvimos que rediseñar las piezas –recuerda el profesor– y también estaba la dificultad de tener que hacerla desde el antebrazo. Además, Unai estaba en Arteixo, así que tuvimos que pedirles que buscaran un escáner 3D para poder fotografiar el muñón y tener así un negativo para luego poder imprimir la prótesis”.
Aprovechando las fiestas de carnaval, la familia entera viajó ayer hasta el País Vasco para que los estudiantes que han colaborado en el proyecto (Xabi Carballo, Sergio Hurtado e Iñaki Peña) pudieran probar la mano nueva de Unai, con la intención de que, si todo estaba correcto, ya se la pudiera traer para Arteixo.
Unai ya usó otra prótesis anterior, aunque era mucho más pesada y apenas se la ponía. Ahora tendrá que esforzarse para hacerse con esta porque no resulta tan sencillo –para coger una botella de agua necesitó tres intentos– pero, con un poco de práctica, podrá volver a montar en bici mejor incluso que antes.

Una mano nueva para Unai por solo diez euros