Un bebé foca llamado Bens

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Agotado y famélico después de una larga travesía desde las islas británicas, Bens llegó a una cala coruñesa, donde se echó a dormir al sol. Allí fue descubierta por un transeúnte que alertó al as autoridades. La Policía Local veló para que nadie molestara a la pequeña foca gris, que siguió descansando en la arena hasta la llegada de los biólogos del Cemma (Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños), que le pusieron el nombre de la cala en la que fue encontrada.
“Debe ter pouco máis de tres meses, porque estes animais crían en setembro”, comentaron desde el Cemma. Cuando encontraron a Bens, este se encontraba en la arena, calentándose, sin hacer ademán de escapar cuando la gente se acercaba a él, lo que siempre es mala señal, según los expertos. Así que se lo llevaron a la UCI de sus instalaciones, en Nigrán, a la espera que se recupere. 
“Esperamos que coma por él mesmo. Se nón, teremoslle que dar papillas”, comentaron. Cuando recogieron al animal de la cala de Bens, pesaba tan solo quince kilos, cuando un ejemplar sano de su edad, al nacer, llega a los 30. 

Perdida y hambrienta 
Así que Bens estaba en prácticamente en las últimas cuando lo encontraron. Los expertos señalan que se crían a miles en el norte, así que siempre hay alguna cría que se separa del grupo y acaba perdida y hambrienta, incapaz de cazar por sí misma. Lo normal es que las costas gallegas lleguen un par de casos cada temporada, aunque este ya son seis: en Lalín, Carnota, Caión... En enero se descubrió otro ejemplar frente a las costas coruñesas, que no precisaba ayuda. Sin embargo, tampoco son demasiadas. “Fai dous anos, foron 35”, asegura un miembro del Cemma.
En el centro también acuden muchas veces a avisos de delfines muertos, cuyos cadáveres han sido arrastrados a la playa por la marea. En el caso de las focas, tampoco es raro que mueran, a veces por pesca accidental, atrapadas en redes. Pero en esta ocasión, el final puede ser feliz.

Un bebé foca llamado Bens