Trasplantar los olmos y arces del carril bici podría suponer la muerte de casi el 50% de los ejemplares

En el parque de Oza se plantaron ayer varios ejemplares de árboles frutales, como manzanos | quintana
|

La noticia de que el carril bici que conectará A Pasaxe con La Marina podría suponer la desaparición de varias docenas de árboles en la avenida de Primo de Rivera ha soliviantado a las asociaciones ecologistas, que ayer colgaron carteles en el perímetro del puerto en contra de su tala. Ayer, la concejala de Medio Ambiente, María García, insistió en que todavía se está aguardando por los resultados de un estudio taquimétrico, para ver si las distancias dan para mantener la distancia y que sea seguro. En el caso de que no se pudieran mantener las árboles por seguridad, se replantearían retranquearlos un poco hacia atrás. Aún así, expertos consultados calculan que eso supondría un índice de supervivencia de entre el 50% y el 70%.
“Si se hiciera en un proceso lento, de dos años, el índice de supervivencia sería del 90% o más”, explican las mismas fuentes. Sin embargo, eso supone preparar cada ejemplar durante el invierno, para separar poco a poco las raíces y esperar hasta la llegada del siguiente invierno. Y la Concejalía de Movilidad anunció que el carril bici estaría listo en los primeros meses de 2018, así que es obvio que no pasa por sus planes demorarlo.
Los expertos consultados señalan que no todos los árboles de Primo de Rivera merecen un gran esfuerzo por ser salvados: “Los olmos están muy feos, los han cortado mucho, pero los arces sí que merecen más cuidados”.
Para las asociaciones ecologistas no es admisible eliminar ni uno solo de los ejemplares que ahora dan sombra a los peatones en la avenida.
Campaña de expansión
En todo caso, A Coruña no se va a quedar sin árboles. La concejala de Medio Ambiente anunció ayer que ya está en marcha el plan de expansión del arbolado urbano cuya ejecución hubo que aplazar por culpa de la sequía: “Agora os motores están completamente encendidos”. Para la semana que viene se habrán plantado 541 ejemplares, en zonas como el parque de Oza, la avenida de Pablo Picasso, el barrio de Los Rosales, Eirís y O Ventorrillo. Y esperan llegar a 700 antes de que finalice el año. “Énchenos de gloria e seguiremos ata marzo o abril incrementado o contador”, declaró la concejala. Esperan llegar a los 1.500 para finales de 2018, con un presupuesto de 800.000 euros.
El coste viene dado porque los árboles son maduras, vienen de un proceso de trasplantes sucesivos, con un buen tamaño de copa y de especies autóctonas. Además, plantarlo conlleva obras, como la construcción de alcorques, aunque en otros casos se están ocupando algunos que habían permanecido vacíos durante mucho tiempo.
Controversia
García aseguró que la plantación de arbolado es un eje prioritario para su Concejalía: “Somos ben conscientes dos beneficios que atrae o incremento da vexetación e o espazo de arbolado tan densamente urbanizada. Unha cidade máis saudable e comprometida”. A esto hay que añadir que son un arma más contra el cambio climático, porque absorben C02, pero al concejala reconoció que existe controversia porque hay vecinos que se quejan de que les tapan el sol y sueltan hojas.
Según ella, es porque se heredó una situación en la que se plantó cerca de las fachadas de las casas especies no apropiadas. El Ayuntamiento lanzará una campaña de sensibilización. “O arbolado é absolutamente imparable e seguirá medrando”, prometió.

Trasplantar los olmos y arces del carril bici podría suponer la muerte de casi el 50% de los ejemplares