El Depor vuelve a tener pulso

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Numancia fue el principio de la crisis del Deportivo y ha podido ser el fin. Algunos consideran que el bache comenzó en la jornada previa a Navidad frente al Cádiz (0-3), pero un par de semanas antes los sorianos le birlaron a los herculinos un empate después de igualar los dos goles de ventaja con que habían llegado los de Natxo González al descanso. Fue el punto de inflexión. Nada volvió a ser igual. El Deportivo describió una línea descendente que se llevó al técnico vasco y le ha dejado  en una situación que todavía es reconducible en una categoría en la que nada se puede descartar hasta que las matemáticas lo digan. En Soria, el equipo volvió a ganar 75 días después. Lo logró con un inicio fulgurante y un final sufrido después de haberse quedado con diez.

Martí, que aún confía en la calculadora, puso toda la carne en el asador. Un medio del campo lógico, con Bergantiños y Edu Expósito, Fede Cartabia en la derecha, Borja Valle en la izquierda y Quique y Carlos como dupla ofensiva. Lo que le faltó ante el Extremadura en casa, lo plasmó en Soria. Era el todo por el todo. El no va más.

Alberto del Campo, premio Goya al mejor montaje, hizo el saque de honor y la cinta no pudo empezar mejor para el Deportivo. La propuesta valiente de Martí pronto obtuvo rédito. En menos de tres minutos, los blanquiazules ya estaban por delante. Borja Valle trazó la pared con Quique y definió ante Campos. El equipo se quitó un peso de encima. El centenar de aficionados deportivistas que se desplazaron a Los Pajaritos lo celebraron a unos metros de los jugadores.

Esta vez no fue como en Pamplona, en el debut de Martí como entrenador del equipo. El Deportivo aguantó el tipo para no encajar e insistió en ataque. Carlos Fernández ensayó un disparo lejano, ajustado al poste, que atajó el portero del Numancia.

Cartabia, impreciso en la primera ejecución, una falta desde tres cuartos de ataque que nadie pudo rematar, calibró el pie. Primero, a los ocho minutos, para servir un centro a Carlos Fernández que el andaluz remató en el primer palo y que se envenenó con suspense para provocar el córner en el que surgió el segundo tanto blanquiazul. Lo botó el argentino y lo cabeceó, inapelable, Somma. El italiano buscó el balón con autoridad, golpeó con contundencia y su remate picado no dio opción al cancerbero del Numancia. Nueve minutos y dos goles. Mejor, imposible.

Y hasta ahí. Después de haber remado en los primeros minutos, desplegó las velas y se dejó llevar por el viento a favor. La ventaja se tradujo en defender al Numancia, tocar para que pasaran los minutos y dejar hacer al Numancia. Por momentos, cayó en excesiva relajación. Se vio sobrado y pudo ser castigado.

Dani Giménez, después del estrepitoso fallo del partido ante el Extremadura, demostró que tiene la confianza intacta. Demasiado, incluso. Se la jugó con dos acciones temerarias que no pasaron factura. 

El Deportivo desatendió cuestiones indispensables. A Cartabia se lo recriminaron los compañeros tras una pérdida en el centro del campo, en salida de balón, que acabó con un latigazo de Higinio a unos centímetros de la escuadra. 

El delantero del Numancia y el extremo del Deportivo tuvieron sus más y sus menos en la recta final del primer periodo. Una entrada violenta del local fue castigada con amarilla. A Somma le cayó también otra. El Depor, como en la primera vuelta, llegaba al descanso con dos goles de renta ante el Numancia, esta vez a domicilio.

Pudo ampliar la ventaja en la reanudación con un contragolpe en el que no se entendieron Valle y Quique y que finalizó Carlos Fernández con un disparo centrado. El Numancia apretó y el Depor lo pasó mal. Caballo (superado) falló en área propia varias veces. 

Era un partido plácido que se complicó con la polémica expulsión de Somma a falta de veinte minutos para la conclusión del choque. En una disputa por un balón aéreo en un córner, le dio a Diamanka con la mano y el árbitro le mostró la segunda amarilla. Excesiva.

El Deportivo, en el debut de Íñigo López con la blanquiazul, aguantó y tuvo el tercero en un contragolpe que lanzó Álex Bergantiños y que Pedro Sánchez, recién incorporado, estrelló en el portero. 
El partido se le hizo largo al Deportivo. De una pérdida de Vicente (desastroso) en zona defensiva, el Numancia pudo meterse en el encuentro, pero entre Dani Giménez y el larguero sacaron el testarazo de Guillermo. Alivio momentáneo.

Con Los Pajaritos pidiendo la dimisión de Aritz López Garai, el Numancia reaccionó. Guillermo aportó emoción al partido y sufrimiento al deportivismo. Giménez evitó el empate y el equipo pidió la hora, se complicó la vida en exceso, pero volvió a ganar y, tal vez, a levantar el vuelo a tiempo.

El Depor vuelve a tener pulso