La borrasca suma docenas de árboles caídos y tejados y chimeneas arrancados

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La borrasca “Ana” dejó tras de sí el domingo una lista considerable de daños que mantuvieron a los servicios de emergencia (Policía Local, Bomberos, Protección Civil) ocupados durante toda la jornada de ayer para atender una veintena de avisos pendientes, a los que se sumaron los del día. Solo en el término municipal de A Coruña se habían contabilizado 150 incidencias. 120 de ellas, se concentraron en cinco horas, lo que impidió a los servicios de emergencia acudir a todas ellas, de ahí que ayer todavía se pudiera observar a los bomberos recorriendo la ciudad y saneando fachadas y tejados de las tejas y claraboyas arrancadas por el vendaval.
La alerta naranja continuó durante la jornada pasada, aunque solo en el mar. Los parques y jardines que acogen árboles de porte considerable permanecieron cerrados al público por seguridad, pero “Ana” ya había provocado todos los desperfectos posibles. Entre los más graves se cuenta el del tejado de la piscina del Agra, que resultó muy dañado por el vendaval, más que el del estadio de Riazor. También es de destacar un edificio en la avenida de Monelos, de cuyo tejado se desprendió una chimenea. Pero el más dañado fue el inmueble situado en el número cinco de la Casanova de Eirís, en O Castrillón, al que el aire arrancó de cuajo la cubierta de todo el edificio, desprendiendo cascotes que cayeron en la acera y dañaron coches aparcados y permitiendo filtrarse el agua en el interior.

Se atendió a la caída de vallas, rótulos y carteles publicitarios en 24 puntos (calle Pasteur, Revolución Francesa, San Diego, Ángel Rebollo, Almirante Mourelle, Alfredo Vicenti). Los contenedores también fueron afectados por las rachas de cien kilómetros por hora que sacudieron la ciudad, que los empujaron contra aceras y calzadas en 18 puntos. La red semafórica se vio afectada en la plaza de Pontevedra, donde los policías locales tuvieron que dirigir el tráfico de forma presencial.
El viento tampoco respetó el alumbrado navideño, que cayó a tierra en San Andrés, la avenida de Hércules y Liaño Flores. Igualmente los árboles fueron dañados o derribados por las fuertes ráfagas en Alfonso Molina, la avenida de A Pasaxe, la glorieta de Matogrande, As Rañas, As Xubias y Lonzas.
Destrozos en INEF
Pero, sin duda, uno de los lugares donde más se dejó notar la furia de “Ana” fueron las instalaciones de la Facultad de Ciencias del Deporte y la Educación Física, el antiguo INEF, donde el vendaval se ensañó con los árboles echando por tierra ocho ejemplares de pinos y tuyas, que dañaron el antiguo pazo que es el núcleo de la facultad, arrancando una chimenea, y dañando el tejado del edifico más grande de aulas, lo que afectó a algunas clases.
Desde la dirección del INEF señalaron que algunos ejemplares estaban enfermos o secos, lo que explica por qué el viento pudo abatirlos. En todo caso, el daño producido en las instalaciones fue tan grave que obligó a cancelar todas las actividades externas programadas para la tarde de ayer, mientras los operarios se encargaban de podar los árboles dañados que aún se mantenían en pie y reducir los que ya se habían desplomado a pilas de leña.
 

Área metropolitana
La borrasca dejó también innumerables incidencias en el área metropolitana de A Coruña y en la comarca de Betanzos, sin tener que lamentar daños personales. En Sada el viento se llevó parte de la cubierta del pabellón polideportivo, por lo que el Ayuntamiento ha tenido que reubicar a los usuarios de la instalación en otros recintos y desplazar las competiciones previstas.
Los servicios de Culleredo registraron más de una docena de casos en los que los árboles invadieron las carreteras, además de cerrar el polideportivo de Acea de Ama por precaución. También la nave de Pescanova, en Arteixo, sufrió daños y piezas de su estructura sorprendieron a los conductores que circulaban por la avenida de Finisterre. En O Temple (Cambre) un andamio se vino abajo muy cerca del CEIP Portofaro y en Carral cayeron un poste de teléfono en Sergude y otro de luz en Corposanto, quedando sin suministro zonas como Tabeaio.
Unas 50 especies arbóreas cayeron en distintos puntos de Bergondo, que mantenía ayer cerradas cuatro carreteras municipales: Armuño-Rúa da Lama, Guinde-Santa Marta, As Leiras-Carrio y la carretera de Bos, que pasa por detrás del Centro de Formación e Experimentación Agroforestal de Guísamo. La intervención de mayor envergadura, detalló el Ayuntamiento bergondés, fue en Armuño, donde un árbol derribó una línea de alta tensión y dejó sin electricidad a cerca de 2.500 vecinos de Lubre y Ouces. Además, el viento levantó invernaderos en la Campiña y hubo que retirar hasta cuatro paneles informativos.
En Betanzos, los barrios de A Ribeira y A Ponte Vella, y la parroquia de San Martín de Tiobre sufrieron constantes cortes de luz, y alguno de más de tres horas, lo mismo que varios núcleos del municipio vecino de Paderne.

La escuela infantil de Oza-Cesuras, de reciente creación, vio volar su tejado hasta una distancia de 30 metros. En ese municipio, además de decenas de árboles caídos sobre caminos y tendidos eléctricos, el temporal provocó el derribo de dos árboles catalogados: uno de los robles de la zona conocida como Carballeira do Rei, en O Vinte y un gran alcornoque, que ya presentaba podredumbre en su base.
Por su parte, el Grupo de Emergencias Supramunicipal (GES) de Curtis atendió una treintena de incidencias entre el domingo y ayer, la mayoría relacionada con el desplome de tendidos y arquetas atascadas por la tromba de agua con la que “Ana” acompañó el viento.

La borrasca suma docenas de árboles caídos y tejados y chimeneas arrancados