El conflicto en Alu Ibérica se recrudece con nuevas denuncias

Cerca de noventa trabajadores cortaron dos carriles de la carretera de Baños de Arteixo durante una hora | pedro puig
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Tal y como habían anunciado, y desde muy temprano, la plantilla de Alu Ibérica (la antigua Aloca) comenzaron con su huelga indefinida, en un ambiente caldeado tanto por los neumáticos en llamas como por las denuncias con las que se atacan la patronal y los empleados: justo antes de Nochebuena, estos presentaron cinco en los juzgados. El presidente del comité de empresa, Juan Carlos Corbacho, exigió al Grupo Riesgo, propietario de la fábrica, que cesase “en su política sancionadora” que ha llevado a despedir a una trabajadora del comedor, cuya vuelta exigen los manifestantes.

Corbacho, que señaló que el seguimiento de la huelga es total, explicó que las denuncias se basan en el “escarnio público” que hizo la empresa a  los trabajadores por desvelar los nombres de los implicados en el altercado del jueves pasado. Según el comité, varios trabajadores estaban siendo presionados para admitir una carta de despido por motivos disciplinarios sin contar con representación sindical, así que irrumpieron en la sala. Aquello llevó a un situación tensa que la empresa asegura se saldó con varios actos de agresión y vandalismo (al parecer, un empleado de Grupo Riesgo sufrió un infarto).   

El portavoz del comité, que se encontraba en primera fila ayer en el tramo de la carretera de Baños de Arteixo, estaba acompañado por 90 trabajadores que cortaron parcialmente frente a la entrada de la fábrica, también denunció que la empresa no les permitió el acceso a las instalaciones para comprobar que “nadie contratado por Riesgo realice una fechoría que nos impida el día de mañana reactivar la planta”. Y anunció que por este motivo interpondrá una nueva denuncia.

Acusaciones de vandalismo

Por su parte, Alu Ibérica denunció que un “grupo de encapuchados” protagonizaron actos vandálicos con un hacha que habría cortado los cables de la cámara de seguridad de madrugada, un acto de sabotaje que denunciaran a la Policía Nacional. La dirección se ha visto obligada a suspender la entrega de material a la fábrica por el alto riesgo de que se produzcan agresiones contra los conductores de los camiones. La empresa considera que estos actos delictivos buscan presionar y amedrentar al conjunto de los trabajadores de Alu Ibérica ante el rechazo que ha tenido la convocatoria de huelga entre la plantilla.

Las pancartas que sostenían los trabajadores ayer dejaban claro cuál es la única solución que contemplan para este conflicto en el que llevan meses inmersos: la intervención pública de la fábrica. Consideran que el Grupo Riesgo ha incumplido los términos del acuerdo por el que Alcoa vendió la planta a Parter Capital (que a su vez revendió al Grupo Riesgo). Mañana los trabajadores se reunirán con el conselleiro de Industria, Francisco Conde, para exponerle su situación. 

El conflicto en Alu Ibérica se recrudece con nuevas denuncias