Una de cal y otra de arena

Álvaro Queijeiro (i) perdió el balón del gol que le dio el triunfo al Sanse | pedro puig
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Derrota. Para el que pudiera pensar, tras ganar en el campo del Fuenlabrada en la primera jornada, que todo sería coser y cantar para el Fabril, derrota. En su segundo partido, el primero en casa, el filial perdió. No mereció mucho más ante un Sanse bien mejor plantado, con las ideas claras. Ayer fue más equipo que un Depor B que apretó en los compases finales y generó ocasiones, no excesivamente claras, para salvar un punto.
Cristóbal Parralo introdujo dos novedades en su once inicial, tal cual el que publicó este periódico en la edición de ayer. Era de esperar que Edu Expósito entraría al equipo titular tras perderse la primera jornada por un motivo de fuerza mayor -convocado por Pepe Mel para el partido ante el Real Madrid-. El míster del filial sentó a Carlos López para que el trío de centrocampistas estuviese formado por Queijeiro, Expósito y Martín Bengoa. El otro damnificado de las novedades deportivistas fue Romay, asistente en Fuenlabrada en el 1-1 de Uxío. El que entró en su lugar fue el autor del 1-2 de la victoria: Pinchi.
Al Sanse, cuanto menos, había tenerle respeto desde el pitido inicial. No es que el Fabril no se lo haya tenido, pero su victoria (2-0) de la primera jornada ante la Ponferradina llamó la atención. En el banquillo, el exdeportivista Alfredo Santaelena parece haber construido un equipo sólido, sin fisuras, en el que el bloque tiene más importancia que las individualidades, aunque sean estas acciones personales las que puedan resolver los partidos.
El Sanse dio buena impresión desde el minuto 1. No fue el típico equipo temeroso como visitante que pega el culo a su portería. El Sanse presionó a prácticamente todo el campo en un esqueleto de 4-4-2 para dificultar la salida de balón blanquiazul. El Fabril, por su parte, se sentía asfixiado cada vez que trataba de combinar. El 0-0 con el pitido final del primer tiempo fue la mejor noticia para el filial. Cobo realizó dos paradas de mérito desbaratando las intentonas visitantes, incluso hubo un balón al larguero y un gol anulado por un dudoso fuera de juego.
El guión del encuentro no varió en los primeros 25 minutos del segundo período. El Fabril con dificultades y el Sanse más cómodo, más fiable en defensa y con más sensación de peligro en ataque. Una de las claves del partido en las que el cuadro madrileño sacó clara ventaja durante prácticamente todo el encuentro fueron los duelos en las bandas. Los extremos visitantes le ganaron la partida a Blas, lateral derecho fabrilista, y Lucas, el izquierdo, aunque también es cierto que recibieron pocas ayudas de sus compañeros de banda (Galán en derecha y Pinchi en izquierda).

El gol
La situación que inclinó la balanza hacia el lado del Sanse nació antes de que se cumpliese un cuarto de hora del segundo acto. La presión visitante sobre la salida de balón local surtió efecto con dos delanteros emparejados con Fornos y One y con un mediocentro saltando a por Queijeiro. Fue este último, el capi del filial, el que perdió el cuero permitiendo una contra rápida, sencilla y eficaz que acabó con el tanto de Rubén Mesa.
Cristóbal Parralo movió ficha a falta de 65 minutos para el final. Carlos López sustituyó a Queijeiro en la medular y Romay, el más activo en el tramo final, reemplazó a un Martín Bengoa que no estuvo afortunado. El ex del Boiro agitó el choque y también desperdició hasta dos remates dentro del área, pero el Sanse también demostró, en los minutos en los que el Fabril dominó y se aproximó con más peligro, que sabe competir sin balón.
El gol de Rubén Mesa en el minuto 57 hizo justicia a lo ofrecido por ambos equipos a lo largo de todo el partido. El Fabril, que brilló en la primera jornada, bajó a la tierra en la segunda ante un Sanse superior. Una de cal y otra de arena. l

Una de cal y otra de arena