Listos para el playoff

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El Deportivo cumplió con el objetivo de ganar al Córdoba y certificar su presencia en la promoción de ascenso a Primera División.

El equipo ‘se jugaba la vida’. Riazor olía al ambiente de las grandes citas. Si eres deportivista eres deportivista. Los aficionados acudían al campo como si el partido contra el Córdoba fuera, en lugar de para jugar un ‘playoff’, para ganar la Liga... O lo que fuera. Pero el caso es que el estadio, desde horas antes, olía a fútbol. Olía a Depor.

Comenzó el choque con los de Martí buscando la pelota y el ataque desde los primeros segundos. Sin concesiones. No se habían cumplido los dos minutos de partido y el equipo blanquiazul ya botaba un córner después de un centro de Pedro que no remataba bien Carlos Fernández. Sin embargo, a los siete minutos el Córdoba avisaba con un cabezazo de Bodiger que tenía que enviar a córner Dani Jiménez. El cuadro gallego tomaba buena nota porque el rival también jugaba, evidentemente.

En la siguiente acción, Borja Valle ganaba la línea de fondo pero su pase no era aprovechado por Pedro mientras Riazor animaba a los suyos en cada ataque. El mismo protagonista ensayaba con un disparo cruzado en la jugada posterior, despejando el meta visitante. El Depor sacaba dos córners seguidos, sin consecuencias, después de esa situación.

En el ecuador de la primera parte, el Córdoba solo había llegado una vez con peligro a la meta de Dani Giménez y era el cuadro herculino el que llevaba el peso del partido en todo momento.
Borja Valle conectaba un pase potente para Fede Cartabia, pero el rosarino la mandaba alta. Se cumplía el minuto 25 y el Córdoba se defendía con uñas y dientes. Además, y por momentos, al Deportivo le sobraban demasiados pases y le faltaba más concreción. Llegaba y llegaba, pisaba la línea de meta, pero nadie remataba entre los tres palos.

Los andaluces se sacudieron un tanto el dominio del partido y pasaron al ataque, poniendo en jaque al ‘rey’ Dani Giménez, pero el arquero gallego respondió de manera acorde a su excepcional temporada.

Ansiedad por marcar
A diez minutos del descanso, el cuadro cordobés parecía haber equilibrado el partido, al menos en cuanto a la posesión de la pelota y a las jugadas de ataque, mientras que Riazor se mordía las uñas al ver que los suyos no eran capaces de perforar la portería contraria. Lo pudo hacer, a los 39, en una ocasión en la que Carlos golpeaba sobre la meta cuando debería haber abierto la pelota a algún compañero. La ansiedad por marcar era evidente.

Lo intentaba Fede con un disparo envenenado que enviaba a córner el meta andaluz y Marí mandaba la pelota alta en el saque de esquina. El encuentro tomaba tintes de incredulidad cuando Borja Valle, uno de los mejores jugadores de la categoría, lanzaba la pelota alta en una opción en la que, con un disparo cercano, no suele fallar. El equipo coruñés, como en Elche, merecía el gol pero... Y cuando parecía que no había manera de marcar, el berciano recibía un pase de Saúl y ponía el 1-0 en el marcador justo antes de llegar al descanso, haciendo justicia con las oportunidades de los blanquiazules y poniendo las cosas en su sitio para acceder a los vestuarios con el 1-0 en el marcador.

Nuevo escenario
La vuelta al terreno de juego se hacía con un nuevo escenario de partido. El Depor estaba por delante en el marcador y podía permitirse el lujo de contemporizar y esperar algo más al rival. No obstante los de Martí saltaron al campo a mantener el dominio del choque.

Para certificar tal cuestión, Pedro Sánchez marcaba un golazo a los 50 minutos, con un trallazo desde media distancia que ponía el 2-0 en el electrónico y la tranquilidad en la sufrida grada de Riazor. El gol del medio era merecido por su completísimo partido.

Con este resultado se empezó a mirar a otros campos. Si el Mallorca perdía, el Deportivo ascendería a la quinta posición y en la promoción, la clasificación previa siempre da ciertas prebendas, como un desempate favorable ya que no hay lanzamientos de penaltis. Con el Cádiz noqueado, los deportivistas casi empezaban a jugar en el campo del Extremadura, donde los baleares empataban, y con eso les bastaba para evitar al Málaga.

En A Coruña, Pedro Sánchez seguía reivindicándose jugada a jugada, balón a balón. Participando en el ataque y en la defensa herculina. Martí comenzaba a dosificar al equipo coruñés, retirando del terreno de juego a hombres como Fede Cartabia o Carlos Fernández. Oxígeno para el playoff.

El resultado de Mallorca, finalmente, no acompañó a los coruñeses (ya sería mucha carambola) y como sextos de la liga se enfrentarán al tercero, el Málaga, que venció al Elche de manera contundente con un 3-0.  

Pero eso será otra historia. Ayer había que cumplir y, por fin, el equipo dio una alegría a sus aficionados con esta victoria para seguir vivos.

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