“El delito de nulidad por las participaciones preferentes prescribe a los cuatro años”

QUINTANA. KNM ABOGADOS
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Las polémicas por los productos que los bancos ofrecieron a sus clientes durante la crisis se han quedado en el tintero pero, lejos de haberse solucionado todos los conflictos, un gran número de ciudadanos se enfrentan a Goliat cada día para recuperar su dinero. Lo cuenta el abogado Kostka Fernández, del despacho KNM Abogados, uno de los principales bufetes de la ciudad especializados en el derecho bancario. 
“Aunque somos un despacho generalista de 14 abogados, el mercado de la crisis nos ha colocado en los últimos años en el derecho bancario”, reconoce Fernández, que dirige KNM.  Respecto a este mundo semiexplorado, y muy desconocido para los ciudadanos, cuenta que era “una parque del derecho civil que estaba en una esquina y nadie le hacía caso”. Pero las entidades financieras reavivaron su uso cuando inventaron distintas formas de recuperar dinero –un requisito que les puso Europa– como los productos de riesgo, más conocidos como participaciones preferentes u obligaciones subordinadas. 
“Los bancos les ocultaron a sus clientes que se trataba de un producto complejo para expertos de las finanzas”, destaca el letrado, que acusa a estas entidades de haber mentido sin piedad para que los clientes asumieran contratos perpetuos. De hecho, aunque ya no resuenen tanto en los medios, los ecos de las preferentes siguen rebotando en las paredes de los juzgados. 
Según Fernández, “en Galicia había 40.000 personas con preferentes y, a día de hoy, 30.000 han recuperado su dinero”. Lo hicieron llevando a esos bancos de toda la vida “a juicio” o llegando a acuerdos con ellos. Sin embargo, “hay del entorno de 10.000 personas que no lo han recuperado porque no quieren, porque se están ganando el 99% de los juicios”.
El experto anima a  reclamar porque normalmente los jueces están declarando la “nulidad de contrato por falta de información y transparencia”.
 Los que tienen la sartén por el mango ganar son solo los ahorradores clásicos, los obreros que metieron sus ahorros en esos productos tóxicos por desconocimiento. Pero hay un límite, no sirve con aguardar a que el mercado secundario donde cotizan las preferentes o las subordinadas se recupere para vender. “Estos delitos de nulidad prescriben a los cuatro años; ahora es el momento de reclamar porque sino se pueden perder los derechos”, advierte. 
Por ello, recomienda a los afectados acudir a un abogado para poner sus cuentas en orden. La solución, insiste, es más que probable para los profanos financieros, aunque también haya lobos (no de Wall Street, pero casi) que intentaron hacerse pasar por corderos para recuperar un dinero que perdieron a sabiendas del riesgo que asumían.
Muchos temerán meterse en juicios por las tasas y costas que instauró Ruiz-Gallardón, pero desde KNM explican que “ya solo existen para las empresas porque se protestó muchísimo”. Los que han tenido que pagar ese dinero de los letrados de la parte contraria son los jugadores de la bolsa que fingieron ser torpes en el mundo de las finanzas complejas para aprovecharse de la coyuntura de las preferentes. 
Además, puntualiza que el sector de la abogacía se ha adaptado a los tiempos y “si no ganas, no cobras y no pides adelantos”. Destaca que más allá de las preferentes, por desgracia “ahora lo que está de moda son las reclamaciones por las cláusulas suelo de las hipotecas”. A la mayoría no se le advirtió de que si los tipos de interés bajaban sus letras no lo harían y eso los está ayudando a vencer a los gigantes. Fernández pide también que se huya de los créditos rápidos.

“El delito de nulidad por las participaciones preferentes prescribe a los cuatro años”