La Audiencia otorga 32.000 euros al hombre que perdió un testículo por una negligencia

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  a. barbadillo > a coruña

  La Audiencia Provincial acaba de dictar sentencia en favor de un paciente del Centro Hospitalario Universitario que en febrero del año pasado llevó a juicio al médico que le atendió cuando, en julio de 2001, acudió de urgencia al centro sanitario por una inflamación en un testículo. Sufría una torsión testicular, pero el facultativo, miembro del servicio de Urgencias, erró en su diagnóstico, lo que acabó por costarle al enfermo la pérdida de este órgano.
Llevado a juicio por un delito de lesiones por imprudencia grave, el profesional salió absuelto, si bien ahora la Audiencia revoca aquella sentencia, al estimar el recurso de apelación presentado por el perjudicado. En su lugar, culpa al médico de una falta por una imprudencia leve, por la que le impone una multa de 225 euros y el pago de de 32.000 euros en favor del usuario, indemnización de la que se hará cargo la aseguradora o, de forma subsidiaria, el Sergas.
El procedimiento penal se inició a raíz de la actuación del facultativo que hace una década ejercía como adjunto especialista de área del servicio de Urgencias del Chuac, adonde el denunciante llegó por un dolor acompañado de mareos y nauseas. Tras ser sometido a un examen y a análisis de orina, el médico le prescribió un antibiótico y un antiinflamatorio, tras determinar que la causa de los dolores estaba en una infección.
Dos días más tarde, el enfermo regresó al centro hospitalario al constatar que los medicamentos que le habían sido prescritos no estaban haciendo ningún efecto. El médico que le atendió en esa segunda visita consideró que los síntomas eran “atípicos”, por lo que consultó con un especialista en Urología que, a su vez, pautó la práctica de una ecografía Doppler para encontrar las causas del intenso dolor y la inflamación.
Como señala la sentencia que firma la Audiencia coruñesa, la prueba reveló la existencia de un “cordón” enrollado, que evidenciaba la torsión testicular. La falta de riego en el órgano durante los dos días que tardó el diagnóstico acertado determinó su extirpación como único tratamiento.

Mala praxis > La primera resolución establecía que no hubo en la actuación del primer médico “mala praxis ni negligencia penalmente valorable, ni siquiera de forma leve” a la vista de que los síntomas del paciente “no inducían a pensar que se tratara de una torsión” dada su inespecificidad. Sin embargo las conclusiones del tribunal que vio la causa en apelación son del signo contrario.
En la segunda sentencia se pone de manifiesto que, si bien los síntomas y las características del paciente –su edad– podían no ser específicos de una torsión en este órgano, tampoco lo eran de la infección que le fue erróneamente diagnosticada en un primer momento, ya que el paciente no presentaba fiebre y su analítica era normal.
Con este cuadro clínico y dada la entidad del dolor del enfermo –señaló en el juicio que no soportaba el roce de la ropa interior–, la Audiencia señala que el facultativo procesado debió realizar la ecografía Doppler, que evidenciaría en la segunda consulta las causas de los síntomas o, como mínimo, requerir la ayuda del especialista en Urología “más capacitado al efecto”, como sí hizo el segundo médico. En lugar de eso, y según refleja la resolución, prescribió un fármaco “susceptible de enmascarar los síntomas y llevar el proceso a una fase irreversible”.


 

La Audiencia otorga 32.000 euros al hombre que perdió un testículo por una negligencia