“El relato me lleva por caminos distintos a los que pensé y todo va fluyendo”

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Luis Anguita Juega vuelve al ruedo con el libro “Esta noche volveré a buscarte” (Ediciones Carena), donde se aleja de Mare, la localidad donde transcurrieron sus tres historias anteriores, para hablar de la ambición que se sortea entre grandes manzanas. Las de Madrid, Barcelona y París. El volumen trata sobre la historia de un joven letrado, que decide dar un giro en su vida y escalar hacia el triunfo en las fuerzas de seguridad del estado.
Al servicio del CNI, cuenta el autor que su protagonista llegará muy alto pilotando casos que pasan de lado por la trama porque “no es un thriller policíaco, mi novela no es negra”.
Así que las relaciones humanas están por encima de todo a través de una red que teje Anguita Juega, donde el personaje que aspira a ser el mejor se cruza con una mujer que se dedica al planchado y etiquetado, pero que sueña con ser diseñadora y un idealista que defiende el naturalismo por su cuenta.
A su vez, Javier se topará con un chico de 14 años que aspira a estrella del basket, su padre alcohólico y una mujer con una tragedia interior a las espaldas. A todos ellos, el agente les hará daño: “Les va a arruinar la vida, que ya era complicada de por sí. Los hundirá más”.
Y a pesar de que Anguita Juega olvida su cargo como fiscal cuando coge el boli, reconoce que “siempre meto algo de la profesión”. A Luis le encantan las ciudades pequeñas, donde la vida no va tan deprisa, pero  decide irse hasta estas tres urbes por el simple hecho de que los ambiciosos también lo hacen.
En ellas, encuentra la deshumanización y, a su vez, la humanización de personas normales, que rodean a Javier, “gente viva con sus ilusiones”, que están abocadas al fracaso.
Después está el interés de los poderosos, que “siempre se impone” y los daños colaterales a los que “no saben toda la amenaza que se cierne sobre ellos”. Entre tanto, aparecerá el amor, que nunca falta en las novelas de Luis. Eso y la amistad, que el escritor define como “dos cócteles necesarios”, capaces de hacer que el protagonista recapacite y se dé cuenta “de que se había olvidado de vivir”.
Es entonces cuando vuelve a girar 360 grados sobre su eje para replantearse de nuevo lo suyo. Anguita Juega comenta que “sabe que no hay solución”. Él no quiere formar parte del sistema y se alía con la soledad y la tristeza.
Consciente de que no tiene futuro, cargará con la pena de destrozar almas en las últimas páginas de una historia que, sin embargo, tiene mensaje positivo. Gracias a criaturas con ganas de seguir adelante, “que intentan por ellos mismos o con la ayuda del amor y de amigos luchar por imposibles”, señala.
Y aunque el mar de Mare no es el escenario principal, los nuevos nombres coinciden con los viejos en algún momento y este encuentro ficticio tiene trascendencia. Con un pie fuera de la trilogía “Mi lugar, mi pequeño sueño”, “Siempre habrá un lugar para soñar” y “Donde está tu destino”, el coruñés dice encontrarse muy cómodo porque “el relato me lleva por caminos distintos a los que pensé y todo va fluyendo”. Cuando escribe, Luis Anguita asegura que “escapo de la razón” y lo que se le ocurrió un día como “robador y captador de ideas”, coge forma y sale a rodar en formato con tapas. Este viernes estará presentando el resultado a las 19.30 horas en la sede de AFundación. n

“El relato me lleva por caminos distintos a los que pensé y todo va fluyendo”