Reportaje | “Eiro”, un robot de faja roja y con dotes para bailar la muiñeira

Los estudiantes construyeron el androide en el último trimestre
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Siguiendo un manual de instrucciones con patas llamado Marcos Alonso, su profesor de Robótica y Programación, los alumnos de 3º de la ESO del colegio Eirís le dieron vida a “Eiro”, un robot que le hace un guiño con su nombre al centro de educación donde resuelven ecuaciones y a la terminación propia del país.


En este caso, “Eiro” baila la muiñeira, la que le pongan, atendiendo a la coordinación de cabeza, brazos y pies y, sobre todo, a las horas y horas de programación que la clase fue asimilando durante el curso. Cuenta el profesor que aunque en la mayoría de los coles la robótica es una materia extraescolar, en Eirís, se incorporó al currículo desde Primaria hasta cuarto de la ESO: “Todas las semanas le dedican una o dos horas”. “Eiro” mide 70 centímetros y le encanta la muiñeira de Lugo y la de Chantada, que domina desde que le dieron vida en el último trimestre. Alonso cuenta que en los dos primeros, los estudiantes se prepararon “para tener el conocimiento y hacerlo”.
Aprendieron de diseño en 3D, de programación y como androide que es, ahora “Eiro” se mueve según lo que le manden: “Puede estar bailando infinitamente”.


La cuestión está en las variables que le programan y que le obligan a hacer tacón, punta, tacón con soltura. Los pequeños también se adentraron en el mundo del baile regional gallego, visionaron vídeos y trataron de llevar el arte al robot para que intente igualarlo: “Pero es imposible porque no deja de ser un muñeco, para eso están los profesionales”. Marcos recuerda que a “Eiro” le faltan sentimientos y aunque emite pitidos, no llegan a ser “aturuxos”: “En ningún momento podrán sustituir a las personas”. Desde que lo hicieron, “Eiro” se paseó por youtube y la televisión autonómica y ofreció su arte bailando a los padres y familiares, que fueron a conocerlo al centro.


Sus progenitores, que son todos los que cursaron 3º de la ESO, le pusieron una faja roja, pero como todos los de su especie, el robot es asexual. Aún así, Marcos no descarta fabricarle una versión con falda el año que viene, cuando toque volver a poblar los pupitres y la robótica siga siendo una asignatura enriquecedora, capaz de unir a la vez varios campos del conocimiento.

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