De nombre “En Marea” y de apellido “Podemos”

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Tuvo varios nombres, diversidad de participantes, partidos que primero iban a estar y luego, no (y viceversa), pero finalmente la coalición gallega de Podemos, Anova, Esquerda Unida y las mareas ya está registrada y bautizada. 
A pocas horas de cerrarse el plazo, la coalición seguía hablando y cerrando flecos, como si del mercado de fichajes del fútbol se tratase. Y sobre la bocina, llegó el registro. Se llama finalmente En Marea y, pese a los intentos y reiteraciones de Pablo Iglesias, tan solo la papeleta identifica a las formaciones políticas que la componente. Iglesias dio su brazo a torcer, pero solo un poquito. 
La última batalla fue la nominal, pero antes hubo otras muchas desde a principios del mes de julio Pablo Iglesias viajó a Galicia para reunirse con el sanedrín de AGE (Anova y EU), Xosé Manuel Beiras y Yolanda Díaz, y aceptó que Galicia tuviese un grupo parlamentario propio, a cambio, eso sí, de que las siglas del partido morado fuesen en el logo. Lo mismo aprobaron luego sus bases: sí, habría acuerdo, pero la palabra “Podemos” era innegociable. 
La textualidad fue el principal escollo hasta que llegaron las nuevas iniciativas que abogaban por la entrada de todos, absolutamente todos, los partidos gallegos, BNG incluido. Se buscaba una confluencia absoluta, pero el reto planteado desde Madrid por Iglesias y los suyos de mantenerse como cabeza de cartel y las diatribas propiamente territoriales, sobre todo entre los integrantes de AGE y el BNG acabaron por hacer sucumbir el plan. 
Con los integrantes claros y el nombre y el apellido registrado, queda el último y definitivo asalto de la nueva formación: la creación de listas. Cremallera, abiertas, cerradas... Serán palabras que en los próximos días se harán habituales en los círculos.

De nombre “En Marea” y de apellido “Podemos”