Los inquilinos de la Casa del Consulado reclaman sus derechos ante la cesión

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Desde el Ayuntamiento aseguran que los trabajos de mejora no se ejecutarán hasta que la cesión de la Casa del Consulado se materialice. Desconocen la fecha del traspaso de propiedad pero afirman que la reforma no se iniciará hasta entonces. Con un presupuesto de 37.300 euros, el inmueble recibirá un lavado de cara y la colocación de cableado eléctrico. En un bloque donde conviven cuatro instituciones capitaneadas por la más antigua, la Fundación de la Biblioteca del Real Consulado. Con un trato preferente por sus más de 200 años y porque se hizo para estar ahí. En el mismo sitio donde hoy una filtración de agua procedente de un balcón mal sellado hace que las estanterías fundacionales estén en peligro.

Sus cuidadoras, Amparo Hernández y María José Sánchez, cuentan que han pasado tres años desde que los operarios municipales dejaron inacabada la obra. Un tiempo en el que los libros de las vitrinas antiguas se han deteriorado por la humedad y por el que han pasado un arquitecto del Ayuntamiento y la concejala Carmen Hervada sin que la situación se arreglara.

Ante la cesión del Estado de la Casa del Consulado a María Pita, las encargadas solo quieren que se respete su “pole position”. La que coloca a la biblioteca como una página viviente de la Ilustración donde permanecen intactos muchos capítulos de la historia de la ciudad. Las dos se encargan de ello. Desde allí, el equipo de bibliotecarias hace virguerías para ganarle más metros cuadrados a las salas. Y poder así almacenar los volúmenes que hasta Panaderas van llegando en forma de donaciones.

Es por eso que desde la Fundación Biblioteca de la Casa del Consulado tienen pensado rehabilitar un espacio dedicado a baños para instalar más estanterías. A falta de un patio interior que fue regalo del ex alcalde Francisco Vázquez pero que nunca se pudo llegar a utilizar.

Y es que la mala calidad de los materiales y el hecho de no estar aislado de la humedad con una techumbre muy precaria hacen impracticable el añadido que pasa por ser un foco de vegetación importante. Donde el musgo crece próximo a la máquina del ascensor y esto provoca que muchos de los académicos con sede en el bloque prefieran subir por las escaleras. Sobre todo en días lluviosos cuando se escucha caer el agua a borbotones.

 

Sin salida de emergencia

Por último, la inquilina con más de 200 años no dispone de salida de emergencia. En el caso de ocasionarse un incendio y si la puerta se bloquease, el patrimonio de papel se convertiría en una especie de cárcel porque las ventanas exteriores tienen barrotes y la única vía de escape está cerrada.

A pocos meses de que el Gobierno local inicie las obras, desde la Real Academia de Bellas Artes Nuestra Señora del Rosario, su presidenta Mercedes Goicoa confía en que con la cesión se puedan acometer reformas y acciones de mantenimiento “que difícilmente se pueden llevar a cabo sobre un edificio cedido temporalmente” como hasta ahora. La responsable opina que una vez que pase a manos del Ayuntamiento, se podría realizar una remodelación de la distribución interna entre los organismos representados teniendo en cuenta las necesidades y actividades que generan cada uno de ellos.

Por parte de Bellas Artes, su reivindicación pasa por la ampliación del espacio actual para poder mostrar al público obras que hoy están almacenadas. La solución estaría, según Goicoa, en la ocupación de la planta superior del bloque como lugar “imprescindible para poder desarrollar una política museística con estos fondos”.

Para la presidenta, el traspaso municipal supondrá beneficios para toda la comunidad de vecinos. En una casa donde también viven la Academia Gallega de Jurisprudencia y Legislación, la Academia Galega do Audiovisual y la Academia Gallega de Gastronomía.

Los inquilinos de la Casa del Consulado reclaman sus derechos ante la cesión