La reparación de daños por un siniestro obligó a clausurar el túnel de La Marina

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“Pues mira que está claro el galibo”, señala un policía local. El comentario hacía referencia al accidente que tuvo lugar el domingo pasado en el túnel de La Marina. Los agentes municipales  refunfuñan contra el descuido de algunos conductores de bus, que introducen descuidadamente su vehículo. No es la primera ve pasa y de hecho, las señales, que cuelgan de los postes de los semáforos, aparecen muy dañadas. Las labores de reparación obligaron a cerrar al tráfico el túnel desde la once de la mañana hasta las dos de la tarde. 
El suceso se originó a raíz de la celebración de la media maratón de C21, que obligó a desviar el tráfico que discurre por el centro de la ciudad, incluido el transporte público. Los autobuses urbanos, aunque no circulan habitualmente por la vía subterránea, no tuvieron ningún problema. Sin embargo, dos autobuses de empresas privadas descubrieron por las malas la conveniencia de respetar la señalización, cuando uno de ellos arrancó una canaleta del techo. 
La situación empeoró porque el conducto contenía unos cables que quedaron colgando, y donde se enganchó uno de los buses de la compañía de Tranvías. Se sabe que, por lo menos el bus privado tuvo que dar marcha atrás ante la imposibilidad de salir por la boca que da a Monte Alto, mientras que el bus urbano pudo seguir su camino una vez solucionado el problema. A día de ayer todavía era posible ver no solo los cables arrancados, sino también los restos de material arrancado por el firme, así como de la carrocería del vehículo.

revisión de vídeos
Por ahora, no se ha cursado una denuncia a raíz de este accidente. Fuentes municipales señalaron que la Concejalía de Movilidad Sostenible está  revisando las grabaciones de las cámaras de tráfico que están instaladas en el interior del túnel para comprobar si captaron la matricula de los vehículos y determinar su origen.
El grupo municipal del PP aprovechó la ocasión para cargar contra el Gobierno municipal, señalando que el túnel de María Pita tiene más de 30 años, y su altura no permite la circulación de autobuses, insinuando que el siniestro no hubiera tenido lugar si se hubiera abierto el ramal de O Parrote. Sin embargo, desde el Ayuntamiento replican que, si bien es cierto que el túnel con limitaciones de altura es el de María Pita, por él pueden circular perfectamente los buses del transporte público, aunque no lo hagan de forma habitual, y que el accidente tuvo lugar en el nuevo túnel de La Marina.

La reparación de daños por un siniestro obligó a clausurar el túnel de La Marina