Coruñesas y pioneras

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No es fácil que un equipo femenino coruñés llegue a lo más alto. Y menos abrirse camino en deportes que hasta que empezaron ellas eran bastante desconocidos en la ciudad. Pero siempre hay una primera oportunidad para triunfar. Y gracias al esfuerzo de estas pioneras, A Coruña puede presumir de tener títulos nacionales en modalidades como baloncesto, balonmano, fútbol, fútbol sala y rugby.
Ya en los años sesenta, cuando el deporte femenino español estaba en pañales, había equipos coruñeses que empezaban a destacar. Es el caso del Medina de baloncesto, campeón de la Liga en 1966, y del Campeonato de España (así se llamó hasta 1978 a la actual Copa de la Reina), en 1961. Durante muchos años fue el único equipo no madrileño o catalán en alcanzar dicho éxito.
El entrenador era Manuel Fernández Trigo, que posteriormente fue gerente del Deportivo y después se incorporó, con el mismo cargo, al Real Madrid.
Fue el primer equipo en la historia del deporte gallego que disputó una competición continental de clubes, la Copa de Europa de la temporada 1966/67, enfrentándose a equipos como el Sport Club Angola y el Radnicki de Belgrado.
Contemporáneo del Medina fue un equipo coruñés de balonmano, la Sociedad Deportiva Hípica. Con Tito de Mena como entrenador, alcanzó el título de la máxima categoría nacional, la Primera División, en la temporada 61-62.
Una vez más, un equipo coruñés suponía un paréntesis dentro de la hegemonía de Madrid y Cataluña en una Liga nacional.
Sus jugadoras Adela Castro, Natacha Astray y María del Carmen Ipaguirre llegaron a ser internacionales.
Los años ochenta también trajeron alegrías al deporte femenino coruñés. En esta ocasión, fue un grupo de practicantes de otra modalidad de tradición masculina, el fútbol, el que llegó a lo más alto. Formaron el Karbo y fueron capaces de ganar las tres primeras ediciones de la Copa de la Reina, en 1983, 1984 y 1985.
Bajo la dirección técnica de Jesús Mañana, este equipo fue capaz incluso de derrotar en una ocasión a un conjunto masculino, el Laracha de veteranos.
La calidad de sus jugadoras traspasó fronteras. Así, llegaron a ser internacionales Ana, Geli, Inma, Aurora y Lis Franco. Pili Neira, sin duda, era otro de los estandartes de este precursor del ‘Super Depor’
Y, una década después, irrumpía en el panorama nacional del otro fútbol, el de sala, el mítico Sal Lence de Víctor Sieiro.
El equipo coruñés, como el Karbo, inauguró el palmarés de una máxima competición nacional. Se impuso en la Liga de fútbol sala en su primera temporada (la 94-95), y también en la siguiente, la 95-96. Además, en esta última campaña logró el doblete, tras conquistar la Copa de la Reina, que también cumplía su segunda edición.
Algunas de sus jugadoras fueron internacionales, como Ana Silva, Beatriz Seijas, María Bardanca y Nuria y Celia Iglesias.
El último caso de triunfo de unas ‘coruñesas y pioneras’ ocurrió el pasado sábado, cuando el CRAT UDC conquistó la División de Honor femenina en Gijón frente a Getxo.
Un equipo que empezó dependiendo de la Universidade da Coruña y que tiene menos de veinte años de vida.
Por sus filas han pasado jugadoras internacionales como Helen Roca (la primera de la historia del rugby gallego), Rocío García, Berta García, Vanessa Rial y Paula Medín, entre otras.

Coruñesas y pioneras