El 092 impone doce multas más por saltarse la cinta en la alerta naranja

18 abril 2018 A Coruña.- El oleaje obliga a cortar el Paseo Marítimo a los peatones en Riazor a pesar del buen tiempo La Policía Local scó del mar a un aficionado del Sevilla ebrio que intentaba entrar al agua de rodillas
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Pasarse de la raya es algo más que una expresión cuando se trata de la playa de Riazor y Orzán durante una alerta naranja. Lo saben las doce personas que se saltaron el precinto policial y que fueron sancionadas por los agentes municipales. El peligro es real, aunque no siempre evidente, y por esa razón la Policía Local tiende una cinta en los accesos a los arenales, como ocurrió el martes pasado, durante la última alerta. Muchos de los infractores obedecen las órdenes de las autoridades a regañadientes, poco dispuestos a renunciar a contemplar el espectáculo de las olas de cerca, y regresaron en cuanto los agentes les dieron al espalda.
Pero el martes, el inspector al mando ordenó sacar el bloc de multas.  El resultado fueron cuatro sanciones por la mañana, siete por la tarde y una por la noche, lo que supone un récord por una infracción que normalmente se salda con un aviso, pero la Policía Local parece haberse puesto seria con los imprudentes: en la noche del martes al miércoles de la semana pasada, durante otra alerta naranja, se impusieron multas por infracciones graves (desobedecer a un agente de la autoridad) puesto que uno de ellos se negó a identificarse y también infracciones leves al saltarse la cinta.
Este martes, el número de sancionados fue mayor porque la pleamar tuvo lugar a las seis d ela tarde, durante una jornada de buen tiempo (la alerta naranja se limitaba al mar) y con el Paseo Marítimo lleno de personas que disfrutaban del sol o se preparaban para asistir al fútbol. A las once de la mañana ya se habían cerrado a los arenales y no se reabrieron hasta las nueve de la mañana del día siguiente.
Cierre del Paseo 
Durante la pleamar, fue necesario cerrar el Paseo Marítimo al tráfico peatonal ente la calle de Modesta Goicouría y la glorieta de Las Catalinas, porque el agua rebasaba la duna protectora y se derramaba por la calzada, y no se reabrió hasta las siete y media. 
Los doce amantes del océano infringieron la Ley Orgánica 4/2015 de protección de Seguridad Ciudadana, por no obedecer las órdenes de los  agentes al volver a la zona acotada. El importe de las multas impuestas puede oscilar entre los cien y los seiscientos euros, pero uno de ellos es más grave y superará esta cifra. Según el Ayuntamiento, podría llegar hasta los 30.000 euros.  
Motu proprio 
Este endurecimiento en la actitud de los agentes no se debe a una orden del Ayuntamiento, sino que partió de los propios policiales, cansados de apartar a los curiosos del precinto. Sobre todo, después de que se produjeran varios incidentes graves en los últimos días: semanas después de que la joven ourensana se ahogara en Viernes Santo . 
Los policías aseguran que esta dureza es apreciada por el público más prudente, que está indignado por las continuas imprudencias que se cometen en los temporales. Animan a multar a los agentes, advirtiendo a los infractores cuando se saltan el precinto policial. La conciencia del peligro ha calado en los coruñeses, que conocen bien el peligro.

El 092 impone doce multas más por saltarse la cinta en la alerta naranja