La segunda seguida

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El Leyma Basquet Coruña logró, por fin, encadenar dos victorias en la presente temporada. Ante un su público y contra el potente Melilla, el equipo con más antigüedad en la categoría –acumula 19 campañas seguidas en LEB Oro–, el equipo de Tito Díaz se apoyó en una gran defensa para secar al rival.

No necesitó el Leyma la aportación de los Khalid Mutakabbir –que se quedó en blanco–, Aleksandar Petrovic o Daniel Vujasinovic –3 puntos cada uno– para ganar. Destacaron Jesús Castro, el máximo anotador del equipo con 19 puntos, Ángel Hernández, que firmó su partido más completo en ataque y sobresalió en defensa, y Beka Burjanadze, de menos a más y el único capaz de sostener la sangría del visitante Devin Wright, jugador con más valoración del partido.
Y cómo no brilló Kyle Rowley, que se agigantó con el paso de los minutos e hizo suya la zona, tanto en su campo como en el contrario, terminando con un nuevo doble-doble (15 puntos y 10 rebotes) para la colección.

BUEN ARRANQUE
Siguiendo la tónica de los últimos partidos, el Leyma arrancó muy enchufado. Saltó al parqué del Palacio con muchas ganas e inspirado de cara al aro. Anotó cinco de las seis primeras canastas y adquirió una ventaja de hasta 15 puntos (22-7). El Melilla reaccionó e hizo daño en el rebote ofensivo, un problema ya habitual del cuadro coruñés. Los visitantes se acercaron al término del primer cuarto (23-15) e invirtieron la dinámica.
En el segundo acto, la irrupción de Wright supuso una auténtica tortura para la defensa local. El ala pívot lucense –nació en Lugo cuando su padre, Jimmy Wright, ofrecía sus mejores años de basket en el Breogán– se puso las botas y demostró que está capacitado para jugar en una categoría superior. Acabó el partido con 10 de 13 en tiros de campo, rayando la perfección.
La aportación del mejor interior y el acierto en el triple de Butterfield encendieron las alarmas. Pero el escolta se lesionó en el segundo cuarto y trató de volver al parqué, pero abandonó definitivamente con serios problemas físicos. Sucedió tras el descanso (40-35).

REACCIÓN
El Melilla, en clara línea ascendente, llegó a situarse sólo dos puntos por debajo del Leyma, pero el equipo naranja vio los fantasmas del último partido en casa, ante el Planasa Navarra –cuando desperdició una ventaja de 16 puntos y acabó perdiendo–, y reaccionó justo a tiempo.
El ajuste de Tito Díaz, con una defensa en zona (1-1-3) muy agresiva, secó el juego ofensivo del Melilla. La actuación de Hernández sobre los bases y la transformación de Burjanadze, el único capaz de plantar cara a Wright en el juego interior, fueron claves.
Los problemas en el rebote desaparecieron con el mejor Rowley. Máximo reboteador de la categoría, cerró su zona y abrió la pintura rival. Las 20 capturas ofensivas del Leyma, por las 7 del Melilla, destacan en la estadística del partido como uno de los elementos diferenciales.
Con 7 puntos de ventaja al inicio del último cuarto (55-48), los coruñeses se aplicaron para sentenciar. La seriedad en defensa y el renovado acierto de Jesús Castro, que anotó un triple con aires de sentencia a falta de tres minutos, fueron demasiado para el Melilla, que mordió el polvo en Riazor (75-65).
El Leyma ya sabe, por fin, lo que es ganar dos partidos consecutivos. Y como no hay dos sin tres, la próxima jornada saldrá a por todas en Palencia, el domingo 28 ante el Quesos Cerrato. n

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