El escrutinio oficial mantuvo en vilo hasta ayer los resultados en Ferrol

Junta electoral de Ferrol
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El escrutinio oficial de la zona de Ferrol, en la mañana de ayer, en el Juzgado, estuvo plagado de incidencias y se prolongó desde las 10.00 hasta las 17.40 horas. Revisiones de votos nulos (se hacen a instancias de los interventores de los partidos y acaban validando algunos sufragios dudosos para las mesas), problemas informáticos y discrepancias entre los datos facilitados a Interior el domingo por la noche y  las actas que se abrían allí mismo, ante la Junta, llegaron a poner en duda el reparto de concejales en la ciudad. Tres mesas de Ferrol con datos incorrectos y que no se podían actualizar en el sistema informático provocaron la paralización del escrutinio al mediodía, que prosiguió con los demás municipios, por orden alfabético. En cuanto se supo, la sala de vistas del Juzgado de Instrucción 4 empezó a llenarse de representantes de los partidos políticos, expectantes ante la situación, puesto que las diferencias eran importantes. Marea Ártabra se había quedado el día de las votaciones a las puertas de tener representación en el municipio (por un puñado de votos no llegaron al 5%) y, de alcanzar ese porcentaje, según sus cálculos, sería el PP quien perdería su edil, quedando con 10.
Luego de algunas llamadas al servicio técnico, la aplicación informática del Juzgado permitió por fin realizar cambios, con lo que se aseguraba el recuento en el día de hoy. La ley fija que desde que se inicia debe prolongarse ininterrumpidamente durante doce horas antes de poder parar la sesión. No fue necesario pero aun así el escrutinio ferrolano fue largo porque, primero Marea Ártabra y después el Partido Popular, comenzaron a reclamar –mesa a mesa, y eran 90– los votos nulos. Solo si se solicita, se muestran (son los únicos que no se destruyen tras las elecciones), y así se pueden validar, como sucedió, los que incluyen la papeleta pero también la propaganda electoral (siempre que sean del mismo signo político), los de papeleta y tarjeta censal, los que incorporan dos pero del mismo partido (y entonces se cuenta como una) o las que tienen algún defecto, siempre que la Junta entienda que son involuntarios y que no se pretende explicitar un voto nulo. Esto exige habilidades periciales puesto que en una de las mesas se dio por bueno un voto que estaba roto por la doblez pero se invalidó otro que se consideró que se había cortado a propósito con un cúter.
En un momento de la tarde, y visto que las revisiones de nulos no daban votos a Marea Ártabra pero sí a otras formaciones, dejaron de pedirlos. Minutos después, ante el alivio de los presentes y de los miembros de la propia Junta (presidida por la juez Elvira Méndez), también lo hizo el PP, por lo que las demás mesas se vieron con mayor agilidad hasta llegar a las tres en conflicto. Eran del colegio electoral ubicado en el Tirso de Molina, la 25A, 25B y 28B. Después de contrastar los datos del acta (los que valen, por encima de lo que diga un ordenador) con los que tenían los interventores de los partidos, que    coincidían, se procedió a introducir los cambios. Se supone que hubo un cruce con las mesas a la hora de dar, el domingo, los resultados, atribuyéndole a una votos que correspondían a otra y viceversa, por lo que las cuentas finalmente cuadraron y, a pesar de los murmullos de sorpresa cada vez que se daba un dato con cambios relevantes que parecían inexplicables, apenas hubo variaciones finales. Por ejemplo, en la 25A el Partido Popular subió de los 118 votos que marcaba el ordenador hasta los 147 recogidos en el acta de la mesa electoral y en la 28B aumentó de 147 del ordenador a 152 oficiales. Subió 34, que son exactamente los que se le quitaron en la mesa 25 B, donde el sistema tenía registrados 152 pero las actas eran de 118.  Lo mismo sucedía con otros partidos.
Al final, y tras sumar también los votos nulos validados, Marea Ártabra quedó en el 4,96% del censo, pero sigue fuera del salón de plenos, un desenlace especialmente frustrante puesto que más de una veintena de los votos nulos lo eran por haber introducido junto con la papeleta de la Marea los de otras formaciones políticas.

valdoviño
La Alcaldía de Valdoviño dependía de una posible variación de cuatro votos, los que le quedaban al PP para llegar a otro concejal y arrebatárselo al PSOE, y así empataban a ediles y se abría todo un nuevo escenario de pactos. Por eso la interventora del PP reclamó ver todos los nulos, aunque no hubo variaciones respecto al resultado provisional.

El escrutinio oficial mantuvo en vilo hasta ayer los resultados en Ferrol