“Los mariscadores saben que ellos también tienen que aplicarse un poco”

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El Ideal Gallego-009 lino sexto
subdirector xeral de Gardacostas

El enfrentamiento entre la Xunta y los mariscadores de O Burgo es habitual. Los trabajadores critican la falta de atención de Gardacostas, pero ahora es este servicio el que denuncia que la cofradía puede hacer más por sus bancos, como sucede en otras zonas de Galicia.

entrevista de carolina Regueira

Lino Sexto organiza el trabajo de los gardacostas en toda Galicia. En el entorno de A Coruña dispone de 14 agentes, a los que en momentos determinados se pueden unir los de Ferrol y los 22 itinerantes de Santiago, pero ahora se presentan unos meses especialmente complicados para él, con personal de vacaciones y más personas faenando ilegalmente en las playas.
—¿Cómo se organizan los operativos?
—Los operativos están planificados con días de antelación porque nuestra gente trabaja a turnos y tienes que saber con qué personas cuentas, así que ya se programan con una semana de antelación. Qué pasa, que hay veces que surge un problema puntual. Tenías previsto inspeccionar lonjas y mercados, pero viene un día como hoy –por el viernes– aparecen 15 o 20 personas en una zona, mueves el personal y lo desplazas a esa zona problemática. Se trabaja con una planificación semanal, pero después se varía en función de las necesidades diarias.
—En el caso de O Burgo, se cambió la forma de actuar con el nuevo gobierno. ¿Funcionó?
—Yo no quiero ser triunfalista porque el problema lo seguimos teniendo ahí, pero hay que pensar que en la etapa anterior se vigilaban las mareas de menos de un metro. Tenías que tener gente quince días al mes ahí, prácticamente dos equipos en la marea de la mañana y la marea de la noche.  Eso suponía que todo el personal de la base de La Coruña estaba prácticamente dedicado solo a esa actividad. Mandabas dos, tres personas y, si el número de furtivos era numeroso, no eran capaces de echarlos fuera de la ría. Esta estrategia se vio que no funcionaba y en la mesa de O Burgo que tuvimos en noviembre de 2009, se decidió cambiar. Se pasó a unos operativos más numerosos trayendo gente de Santiago u otras bases y con el apoyo de la Policía. El cambio fue radical, se decomisó cantidad de marisco, se incautaron todos los aparejos. El resultado fue que los fuimos aburriendo –a los furtivos– de forma sistemática y fue bajando la intensidad del problema. Ahora, pues hace cosa de 20 días, un mes, notamos que vuelve a rebrotar el problema y estamos intensificando las intervenciones.
—¿De cuántos operativos hablamos al mes?
—Dependiendo de las mareas de cada mes, cuatro, tres, cinco. Durante los seis primeros meses de este año, no había prácticamente nadie, salvo dos que son habituales, son drogadictos. Para esos no hace falta montar un operativo porque vas y se van marchando sin mayor trascendencia.
—Aunque no es de su competencia, ¿qué cambios legales aplicaría para que las sanciones fueran eficaces?
—Nosotros querríamos que el furtivismo reincidente fuera considerado delito y que se le pudiese imponer una serie de penas como trabajos en la sociedad. Ahora te ves desarmado. Lo que también conseguimos con estos operativos fue retirarle los neoprenos, los raños, los capachos, y eso ya supone un trauma porque levantarle un acta... Aquí hay gente que tiene cien millones de pesetas en sanciones, pero como es insolvente sabes que no te las va a pagar. En cambio, si les sacas los aparejos eso ya les duele y mientras no consiguen otros, esos días no van.
—Supongo que estarán deseando que desmantele el poblado.
—Sí. Al tenerlo pegadito a la ría, pues es muy fácil para ellos acceder y para nosotros muy difícil de controlar, porque cada vez que se hace un operativo de estos grandes lo primero que hay que hacer es cortar el acceso al poblado. Hay un canal de entrada a la ría que sale pegado al poblado, sino tienes un equipo bloqueándolo, no puedes meter una embarcación, porque te apedrean.
—Los mariscadores denuncian que cuando alertan a la sala de operaciones no se acude a su llamada.
—Ellos saben perfectamente cuáles son nuestros medios y nosotros sabemos cuáles son los de ellos. Ellos tienen cinco vigilantes pagados por la consellería, nosotros cada vez que podemos venimos y tratamos de echar una mano para solventar el tema. Pero es que además de esto, tenemos la Torre, que también hay furtivismo, O Portiño..., y como las mareas coinciden en todas partes al mismo tiempo, es muy complicado. La Consellería do Mar está haciendo un esfuerzo muy grande en la ría de O Burgo y en la zona de Coruña. Me puedes creer que es un esfuerzo muy serio, pero claro, nos vemos ante una situación en que la gente que vive ahí no tiene otro medio de vida y lo están todos los días intentando. Ellos dicen que no contestamos, sí que contestamos; se busca apoyo y si nosotros no tenemos gente porque están en otro operativo, se trata de localizar una patrulla de la Policía Nacional o de la Guardia Civil de Oleiros. Se les presta el apoyo que se puede, pero hay veces que no es factible porque nosotros no tenemos tampoco todos los medios que nos gustaría tener.
—¿Entiendo que necesitaríamos más personal?
—Estamos en una situación económica en la que hay que racionalizar los medios, y los mariscadores saben que ellos también tienen que aplicarse un poquito más.
—¿Hasta que punto pueden intervenir los guardapescas de la cofradía?
—Hay furtivos y furtivos. Hoy seguramente en la playa hay personas, que no son problemáticas, que aprovechan para llevar algo, y a esos los pueden echar sin problema. Yo el otro día venía de Santiago y había seis personas trabajando, bajé a la arena, cuatro se me escaparon, pero a dos los paré. Es cosa de ponerle un poco de cariño y de interés al tema. Los guardapescas pueden decomisar e incautar exactamente igual que nosotros, sus actas se tramitan con la misma presunción de veracidad que las nuestras.

“Los mariscadores saben que ellos también tienen que aplicarse un poco”