Los vecinos de la ciudad que nacieron en el extranjero aumentaron casi un 6% en el último año

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Ni la pausada recuperación de la crisis económica, ni el cierre de muchas industrias y la centralización del empleo en el sector servicios han hecho mella en el atractivo de A Coruña como ciudad para vivir. Además de para los vecinos de siempre, entre las personas empadronadas en el municipio hay cada vez más gente nacida en el extranjero. En concreto, en el último período interanual el ratio de evolución fue de casi el 6%, según recoge un estudio que acaba de publicar el Instituto Galego de Estatística (IGE). 

Muchos coruñeses jóvenes –y no tanto– siguen abandonando la urbe para buscar un futuro laboral en otros puntos de la geografía española o mundial y hasta los expertos aseguraron que durante la recesión hubo inmigrantes que optaron por marcharse de vuelta a sus países de origen. Sin embargo, esto no ha hecho que la población extranjera se reduzca porque ha habido un flujo cruzado. Al menos así se extrae al analizar un informe elaborado por un organismo vinculado a la Xunta, que indica que en 2018 había 28.555 personas nacidas en otros países residiendo en la localidad. Así representó un 11,6% de la población total. 

Desde 2017 la cifra se incrementó un 5,7% con independencia de que no siempre haya trabajo. En parte se puede vincular la subida a la llegada de muchos venezolanos buscando una oportunidad que no encuentran en su país por la convulsa situación. En tan solo un año se trasladaron a A Coruña 684 individuos, alcanzando a estas alturas los 3.857 coruñeses venezolanos. 

Estabilidad de la UE
De hecho, el flujo de gente procedente de América Latina aumentó un 7,6%, según reflejan las cifras que maneja el IGE. Tienen una representatividad muy alta en el listado de coruñeses de adopción una docena de países, entre los que destacan la propia Venezuela, Argentina (2.037) y Colombia (1.997). 

Curiosamente, ascendieron las mudanzas de ciudadanos de naciones europeas, africanas, sudamericanas y de China, pero están estabilizadas las incorporaciones al padrón de personas originarias de otros países integrados en la Unión Europea. Actualmente, hay por estos lares 1.165 ingleses –mientras no se resuelven los términos del Brexit, por el que pasarían a necesitar pasaporte para moverse entre España y su país y tendrían que realizar otras actualizaciones de su documentación–,  872 franceses, 693 alemanes y 599 portugueses, pero también bastantes rusos (206) y ucranianos (138). 

En lo que se refieren al continente africano, la subida fue del 4,8% entre 2017 y 2018 mientras que en un ejercicio como 2011, en plena recesión, eran mucho menores los vecinos de la ciudad con este origen. En la actualidad la nacionalidad con una presencia mayoritaria es la senegalesa (811), con mucha diferencia con respecto incluso a la segunda, la marroquí, que tiene a poco más de 600 residentes a nivel local.

La comunidad asiática, compuesta fundamentalmente por habitantes procedentes de China (509), es vital también para A Coruña, donde entre otras cosas gestiona muchos establecimientos de atención al público.

Los vecinos de la ciudad que nacieron en el extranjero aumentaron casi un 6% en el último año