Cien selváticos animales y un musical

Carmen Márquez fue dando indicaciones a cada niño para comprobar sus posibilidades javier alborés
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Fueron alrededor de cien los selváticos animales que lanzaron ayer un órdago a la interpretación y se presentaron puntuales al cásting para formar parte del musical “Sonrisas y lágrimas”. Los niños salían de la clase de matemáticas para intentar hacer realidad un sueño. El de ser uno de los hijos de la familia Von Trapp.

Ataviados con el uniforme del colegio o vestidos de calle, los pequeños esperaban su momento en un estrecho corredor en el que todo eran conjeturas. De los que salían pensando que habían triunfado y de los que todavía no habían entrado y se mordían las uñas de los nervios.

Fue así como con la partitura en la cabeza pasaron uno a uno por el paredón. Allí, encima del escenario, se encontraron con la directora Carmen Márquez y su ayudante junto a la mirada atenta de un objetivo. Los aspirantes siguieron las instrucciones y se trajeron la lección aprendida de casa. Aquella que habla de una escala musical entonada con dulzura. Para continuar con una escena de la historia. Y tener que interpretarla de la manera que lo haría un soldado o una niña resabida.

De este modo, los expertos veían las posibilidades de los participantes. Que, en algunos casos, no pasaban del primer round y en otros, tenían que repetir el famoso estribillo con coreografía incluida. Por su parte, los padres decían a la salida que lo importante era participar aunque preferían no pensar en el chasco que se iban a llevar de no ser los escogidos.

A su vez, los encargados de las audiciones señalaban la buena preparación de los participantes porque “quien no va a canto, toca un instrumento” pero todos hacen algo. De esta forma, Juan dejó aparcado el saxofón para hacer por un instante de Kurt. Sin ningún tipo de reparos, el pequeño estiró los brazos y siguió los diálogos del guión. En una prueba, donde Marta hacía a las veces de borde y otras de blanda. Dependiendo de lo que pidiera Carmen.

En este sentido, los había críticos y complacientes y si Lucía salía asegurando que Marta estaba hecha para ella, Almudena esperaba tener posibilidades, después de estar ensayando con Sonsole la canción. Las dos confiaban en ser alguna de los nueve seleccionados. Porque aunque son tres los papeles que aún no están adjudicados, en realidad, serán nueve porque habrá tres Martas, tres Kurts y tres Gretels.

Esto se debe a que los niños no pueden estar actuando durante tanto tiempo en el escenario. Será así como el musical utilizará recambios. Durante cuatro funciones que tendrán lugar del 26 al 29 de julio en el Palacio de la Ópera. Justo en el mismo lugar donde ayer Daniela afinaba su voz y Paula venía acompañada del señor catarro. Una vez en el estrado, Carmen les hacía perder el miedo diciéndoles que subieran el volumen porque de no hacerlo, el señor de la última butaca no llegaría a entender el mensaje y, en definitiva, el musical no es más que un acto de comunicación disfrazado de canto y baile y una puesta en escena en la que todo este pelotón sueña con protagonizar. Habrá que esperar a que el equipo de especialistas se decante por los nueve coruñeses con mejor perfil. Para diseccionar notas con gracia ante un patio de butacas lleno hasta los topes.

Cien selváticos animales y un musical