Notas de la historia que se toman con la punta de la espada

El maestro Puey enseña a cerca de 30 alumnos el uso de diferentes tipos de espadas quintana
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Hay una sala en la Casa del Agua en el que se imparten lecciones de historia sin pupitres ni libros. El profesor, Ton Puey, explica a sus alumnos la lección del día, y ellos toman nota de sus enseñanzas no con la punta del bolígrafo, sino con la espada. Porque Puey enseña esgrima histórica, el arte perdido, y ahora recuperado, que hizo del Siglo de Oro una época tan fascinante de nuestra historia, cuando todos los hombres se consideraban hidalgos y todos los hidalgos estaban dispuestos a defender su honor con la espada ropera en la mano, en duelos ilegales a medianoche, en un campo solitario, o junto a la tapia de un convento, donde hombres con capa y sombrero derramaban su sangre y caían atravesados por el acero.
Claro que, por el momento, las cosas no han llegado tan lejos en la Casa del Agua, aunque es imposible ser uno de los 30 alumnos de Puey y no imaginarse en una escena así. En parte, el profesor de esgrima reconoce que es eso lo que les lleva a apuntarse a la clase: “Hay mucha gente un poco nostálgica, que ha visto muchas pelis de aventuras. Luego gente más joven, influenciada por los juegos de rol y los videojuegos, y los verdaderos interesados en la historia”. 
Porque uno de los rasgos más importantes de esta clase de esgrima es que te permite acercarte a la historia como muy pocas experiencias lo consiguen. “Hay gente que empieza en el mundo de la recreación y se mueve a lo que llamamos arqueología experimental. Y hay gente que empieza con la historia y acaba con la recreación”, aclara el maestro. No solo hombres. También hay mujeres. “Aunque nunca las suficientes, como ocurre con todas las artes de combate”, añade. 

exponencial
La esgrima con armas antiguas europeas no es tan popular como las artes marciales orientales que han hecho famosas las katanas,  como las armas de  los samurais. “Pero es normal, porque nosotros dejamos ese estilo de vida hace mucho tiempo. Y ellos lo hicieron en el siglo XIX. Como quien dice, antes de ayer”. En realidad, los expertos en esgrima europea han tenido que redescubrirlo todo, desempolvando viejos manuales de esgrima y tratando de desarrollar los movimientos que se explicaban en ellos. Es toda una labor de investigación que ha conseguido hacer crecer de forma exponencial este fenómeno. 
En A Coruña, no solo se enseña espada ropera, la de mano y media (medieval), la ropera arcaica (más pesada) e incluso con armas de asta, como alabardas. Pero la que más aprecia Puey es la primera, porque pertenece a una época histórica que le interesa más. “Es un arma más ligera, así que es más veloz, y en parte es más fácil de mover que otras más pesadas”, comenta. 
Es un entrenamiento muy típico: desplazamientos y golpes básicos, luego técnicas más o menos complejas y por supuesto, el combate. “Es lo más divertido, porque es un juego”, explica Puey, que asegura que, dentro de lo que es la esgrima histórica nacional, A Coruña dispone de buenos tiradores, como se llama a los espadachines. “Hemos dado clase en Austria y en otros países de Europa, y vamos a ser los primeros de la Península en dar una clase en Estados Unidos”, aclara el también monitor de la asociación 100Tolos.  

la verdadera destreza
A pesar de lo que se ha visto en infinidad de películas, Puey no es de esa clase de maestro de esgrima que transmite una estocada infalible a sus alumnos. “Yo no tengo una estocada secreta. Eso forma parte de la leyenda romántica y de las escuelas italiana y francesa”, confiesa. Él es un seguidor de lo que se denominó “verdadera destreza española”, la de Jerónimo Sánchez de Carranza, un maestro del siglo XVI. 
En contra de lo que pueda pensarse, se trata de un sistema muy científico: “Eso que vemos en todas las películas, lo de tirarse a fondo con la punta, no lo hacemos. La técnica se basa en el control de la hoja contraria, tocándola siempre con la espada”.   
Los lances no han dejado de resonar en la Casa del Agua durante el verano, pero el curso comienza de nuevo en septiembre, y la asociación espera que el Ayuntamiento amplíe el horario este año. Por si más gente quiere recoger el guante.

Notas de la historia que se toman con la punta de la espada