Los trabajadores de Albada inician una huelga que no cesará hasta que se negocie su convenio

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  marta garcía márquez > a coruña

  Los empleados de Albada comenzaron ayer de noche un parón que no se desconvocará hasta que la patronal de la empresa concesionaria se siente a la mesa para negociar el convenio colectivo y readmita a su compañero Fernando Balay.
El colectivo formado por cerca de 80 personas se concentraba ayer junto a un piquete sobre las 21.00 horas delante de la planta de Nostián con la idea de pasar la noche, a excepción de los que tienen que cumplir durante la jornada de hoy con los servicios mínimos. Según el presidente del comité, Xosé Manuel Vilariño, todos pasarán por allí a lo largo de la huelga para mostrar su indignación ante lo que califican como una actitud de presión por parte de los empresarios al “utilizar a un compañero como rehén”.
En este sentido, el representante cree que el despido de Balay es una forma de chantajear al resto para que cesen en su empeño de firmar un nuevo convenio, que, a su vez, está en el aire desde que el anterior caducara en diciembre del pasado año.
Por otra parte, la plantilla se reunía el sábado por la tarde para perfilar el tipo de acciones que llevarán a cabo durante los próximos días. Entre las medidas tomadas, está la confección de panfletos informativos sobre los motivos de por qué han decidido hacer una huelga, así como las posibles consecuencias de todo esto. El objetivo está en que los vecinos conozcan su situación. El personal comenzará a repartir los folletos a partir de esta tarde o mañana.
Vilariño señala que están decepcionados por la falta de interés del Ayuntamiento que, si bien les dedicó buenas palabras durante el encuentro mantenido la semana pasada, no se ha movilizado en ningún momento para intentar mediar entre las dos partes y solucionar así un problema que afecta desde ya a la ciudad y a sus habitantes.
En este aspecto, la imagen de A Coruña se verá deteriorada cuando los turistas que la visiten estos días comprueben el olor que despedirán los residuos amontonados en la planta.
El portavoz acusa a Negreira y al gobierno municipal de “non poñer a carne no asador” y tilda de “parafernalia”, la reunión del viernes porque los populares aseguraron que tenían voluntad de negociar y no lo han demostrado: “Foi un queda ben ante a opinión pública”.
En cuanto a Fernando Balay, Vilariño tacha de incoherente el hecho de utilizar “estas armas” y despedirlo por una supuesta agresión a un guardia de seguridad durante una manifestación cuando, en caso de ser culpable, esta se cometió fuera de las instalaciones de Albada. Los empleados creen que se trata de una artimaña para que los trabajadores no luchen por modificar el acuerdo. Ellos piden que se cumplan los puntos fijados en un escrito previo firmado el 24 de abril.
Sin embargo, Vilariño afirma que la dirección de Albada ha cambiado la categoría a once empleados, que han pasado de ser oficiales de primera para cumplir las funciones de peones.

Modificaciones > Además, añadía que otras once o doce personas han sido sometidas a cambios en sus horarios y en el sistema de libranzas “pola porta de atrás”. El grupo fue coaccionado uno por uno a lo largo de la semana pasada, según el representante, para que acataran las nuevas normas, siendo víctimas de amenazas ya que, desde Albada, les advirtieron que se atuvieran a las consecuencias si no cumplían las modificaciones impuestas.
Vilariño explicaba ayer que continúan en la misma tesitura, por lo que se ven obligados a continuar su guerra particular con la paralización del tratamiento de residuos sólidos. Solo volverán a trabajar en el caso de que Fernando Balay regrese a la plantilla y en el momento en que la patronal admita que fue un error y dialogue con ellos sobre los puntos del convenio. El portavoz animaba a sus compañeros a que se uniesen durante estos días a las concentraciones.


 

Los trabajadores de Albada inician una huelga que no cesará hasta que se negocie su convenio