Matogrande acoge el primer punto de expendedoras de mascarillas

Las máquinas de vending pasaron de vender profilácticos a otra clase de protección | patricia g. fraga
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Tras semanas de escasez, los  nuevos productos de primera necesidad, como son los guantes y las mascarillas, comienzan a estar más disponibles al público. En Matogrande: las 24 horas: un punto de vending, que hasta ese momento no había vendido más productos de profilaxis que preservativos, ofrece ahora al público mascarillas y gel hidroalcohólico. Una iniciativa que ha recibido una buena acogida por parte del público, puesto que en 24 horas ha vendido el 90% de su mercancía. El dueño del punto de venta automática, Pablo Suárez, se muestra satisfecho por cómo está marchando todo. 

“Estaba en casa y pensé que era un buen producto que meter en las máquinas”, explica. No fue fácil hacerse con el material, porque escasea mucho, pero consiguió lo suficiente como para hacer una prueba. “Esto en principio, si todo va bien, vamos a seguir, el proveedor me dijo que podría darme más”, explica. Pero no las tiene todas consigo porque la mercancía provine de China, y tiene que pasar dos semanas en las aduanas antes de que se la entreguen. 

Hasta ahora, en las máquinas situadas en la calle de Juan Díaz Porlier se vendía un poco de todo: chucherías, bollería, pero también papel de liar, tabaco mecheros, vibradores y profilácticos. Algunos de estos últimos fueron los que sustituyó Suárez por los nuevos productos. 
“Empezamos el viernes, pero tuvimos que rectificar los precios  después del decreto del Gobierno”, explica. No hubo que rebajarlo mucho, pero hizo aún más exiguos sus márgenes de beneficios. “Le sacas unos céntimos por paquete (las mascarillas van en envases de cinco) pero también vendo gusanitos y les saco céntimos”, reconoce. 

Desplome del 80% 
La diferencia es que los gusanitos ahora no se venden, mientras que los geles hidroalcohólicos, sí. Desde que comenzó el confinamiento, las ventas en las máquinas cayeron un 80%. Porque como explica Suárez, se trata de un modelo de negocio que se basa en el transeúnte. Por eso influye mucho dónde se encuentra. También en el caso de los robos, que sufren de forma periódica. “A mí me han robado dos veces desde que comenzó la cuarentena”. A los ladrones les basta medio minuto para reventar la máquina con una pata de cabra. 

A priori, aunque le afecte la crisis como a todo el mundo, las máquinas de vending tienen ventajas por encima de otros negocios a la hora de afrontar la pandemia. Hay que limpiarlas, pero no hay empleados que enfermen ”Es una venta fría. Y funcionan 24 horas. Si hay cola, vuelvo más tarde y ya está”, dice Suárez. 

Matogrande acoge el primer punto de expendedoras de mascarillas