El fútbol es cruel con el Barça

El fallo de Messi en el panalti resultó clave en la eliminación del conjunto azulgrana ante el Chelsea efe
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Barcelona: Valdes; Puyol, Piqué (Alves, m.26), Mascherano; Busquets, Xavi, Iniesta, Cesc (Keita, m.74); Cuenca (Tello, m.67), Alexis y Messi.

Chelsea: Cech; Ivanovic, Cahill (Bosingwa, m.12), Terry, Cole, Mikel, Meireles, Mata (Kalou, m.58), Lampard, Ramires; y Drogba (Torres, m.80).

Goles:

1-0 m. 35: Busquets.

2-0 m. 44: Iniesta

2-1 m. 45+1: Ramires.

2-2 m. 90+2: Torres.

Árbitro: Cüneyt Çakir (TUR). Mostró cartulina amarilla a Mikel (m.32), Ramires (m.44), Ivanovic (m.48), Iniesta (m.50), Cech (m.59), Messi (m.71), Lampard (m.72) y a Meireles (m.89). Expulsó a Terry (m.37) por una agresión a Alexis.

Campo: Camp Nou, 95.845 espectadores.

 

  Dos balones al palo, ambos por parte de Leo Messi, uno de ellos a causa de un penalti fallado, jugando contra diez desde el minuto 37 y ejerciendo de dominador, el Barcelona siendo mejor en los dos partidos no pudo clasificarse para la final de la Champions y sucumbió ante el muro impuesto por el Chelsea (2-2).

El gesto de desesperación de Messi, quien abatido vio como Fernando Torres cerraba la eliminatoria en el minuto 92, es la imagen de la impotencia del Barcelona, que tenía claro cómo jugar, pero que no le acompañó la suerte. Se adelantó con 2-0 en el minuto 44, pero cometió dos errores en el tiempo añadido del primer tiempo y en el tiempo extra del segundo que le acabaron por hundir. Encajó dos tantos, uno de Ramires, y otro de Torres que sepultaron sus opciones.

No fue justo el fútbol con el Barça porque el equipo de Pep Guardiola es el que más expuso y lo tenía todo de cara con 2-0 y un rival que jugó desde el minuto 37 con diez jugadores por una expulsión de John Terry.

En la hora de los jugadores, como había reclamado Guardiola en la víspera, su equipo respondió y lo tuvo muy cerca. Especialmente cuando en el inicio del segundo tiempo, Messi tuvo un penalti para marcar el tercer gol y que el Camp Nou pudiera respirar, pero Leo, el mejor jugador del mundo, tiró al travesaño y todo empezó a acabarse para su equipo.

“Es la hora de los jugadores”, dijo Guardiola en la víspera y sus futbolistas lo entendieron desde el túnel de vestuarios y en partidos con agitación máxima, como éste, el Barça tiene a su especialista: el chileno Alexis Sánchez.

Especialmente en el primer tiempo, el tocopillano fue fundamental para el juego de Messi. Fijó a la pareja de centrales y permitió los movimientos del argentino. Guardiola rodeó a su estrella con Cesc, intentó abrir el campo con Cuenca y le dio galones a Piqué en el centro de defensa.

Si el guión parecía claro: un Barça volcado, un Chelsea escondido en la cueva, en poco tiempo se vino abajo. Se lesionó Cahill en el minuto 12 y di Matteo perdió al central sustituto de su central titular. El Chelsea se quedó sin uno de sus dos centrales y el Barça sin Piqué, que se retiró conmocionado tras un encontronazo con Valdés.

El Barcelona llevó la iniciativa con 2-0, pero el Chelsea se encontró con un gol y cuando más estaba sufriendo llegó el 2-1 y Torres puso la puntilla (2-2).

El fútbol es cruel con el Barça