Tres puntos bien currados

Óscar Martínez (d) puso el centro del gol de Antonio en el último minuto de la primera parte raúl lópez
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 Currados y, sobre todo, satisfactorios tres puntos los que consiguió el Laracha contra el Órdenes. El cabezazo de Antonio a la red en la prolongación de la primera parte fue la jugada clave que acabaría decidiendo un partido con alternativas y variaciones por parte de los dos equipos.
No abusó de un mismo argumento. El Laracha tiene juego directo con Miguel Taibo (incómodo en todo momento para los centrales del Órdenes), tiene velocidad por fuera con Alberto Vía (primero en izquierda y luego en derecha) y, a falta de creatividad en la pareja de medios (Élmer y Rebolo son de corte defensivo), Óscar Martínez aporta la magia entre líneas: regatea, flota, busca el último pase y lanza el balón parado.
El Órdenes, sorprendente con Jesús Torres en la posición de pivote (Cea, lateral derecho; Rendo, central con David Rey), jugó en el primer período más tiempo en su parcela de campo que cerca de la portería del Laracha. Eso sí, cada vez que llegó provocó incertidumbre. Souto, sin determinación dentro del área, gozó de las ocasiones más claras en el primer tiempo; siempre a la contra, atacando rápido, como realmente se siente cómodo el equipo de Nacho Pacios.
Las dimensiones del campo del Laracha no propician espacios con facilidad. Es difícil que en ataques posicionales se generen grandes ocasiones de gol. Más complicado todavía si un equipo como el Órdenes junta líneas cerca de su portería. El Laracha no gozó de excesivas opciones de gol en el primer tiempo pero si aprovechó una de ellas para hacer el único de la tarde.
Una falta en zona central, pelín escorada a la derecha, a unos veinte metros del área, motivó a Óscar Martínez. No golpeó el balón cruzado, donde en el perfil izquierdo esperaba el grueso de jugadores. Lo mandó vertical, donde apareció Antonio para dirigirlo, para sorpresa de Mario, al fondo de las mallas. El gol debió doler al Órdenes: por ser a balón parado (en teoría lo dominan) y por ser en el último minuto del primer tiempo.
En la segunda parte, la desventaja en el marcador obligó al Órdenes a adelantar sus líneas, a acumular jugadores en campo contrario. Primero fue Nacho la referencia en solitario, pero la entrada al campo de Álex Blanco fue una declaración de intenciones: 1-4-4-2, dos puntas, juego directo, balones colgados al área desde cualquier parte del campo e incertidumbre a balón parado.
El Laracha trató de amarrar el partido con la entrada de Beto. Ambrosio retiró a Miguel Taibo y su equipo disputó los últimos diez minutos con una línea defensiva de cinco jugadores. Antes pudo sentenciar con un lanzamiento de falta de Óscar Martínez. Mario hizo una intervención triple (con los rechaces) de gran mérito.
El último cuarto de hora de partido tenía un guión establecido. El Órdenes, que en la segunda mitad lo intentó sin excesiva claridad y con menos elaboración, buscó el área de Paco con más corazón que cabeza. Curiosamente, de cabeza, Ángel tuvo la ocasión más clara de su equipo. Respondió con una demostración de reflejos el portero de un Laracha que quiso y consiguió ser hermético para cerrar el partido.

Tres puntos bien currados