Depor, camina o revienta

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No hay manera. Siempre que el Depor se juega algo hay convulsión. Parece que los astros giran entorno a los momentos complicados del equipo. Ahora, hasta la huelga en la Liga puede afectar. En medio de la tormenta llega el equipo hasta San Mamés y lo hace con un solo objetivo, el de ganar de una maldita vez. Y ante el séptimo de la Liga, nada menos, uno de los equipos más en forma del campeonato y flamante finalista de la Copa del Rey, sin duda una de las competiciones fetiche del Athletic.
El equipo necesita de todo para vencer en Bilbao. De todo. Coraje, entrega, ambición, fútbol, goles, suerte... Si no se gana esta noche el futuro será complicadísimo y mantener la categoría una misión casi imposible.
Es cierto que quedarían puntos en juego (salvo que se acabe ya la Liga, una opción ‘judicial’) así que todo está en contra. El rival, que es muy capacitado, el escenario, lejos de Riazor, el momento, con 13 jornadas sin sumar tres puntos, el entorno, con la convulsión de la guerra LFP-AFE-RFEF, las hipótesis sobre los descensos económicos como el posible del Elche, los puntos del Almería y sus recursos...

el escenario
En un escenario en el que Tebas se ha puesto en guerra contra la propia FIFA, al más puro estilo de Lendoiro, en el que todo son suposiciones, lo que tiene que hacer el Depor es sumar de tres en tres de una vez, y realmente tanto el partido como lo que lo rodea conforman un escenario difícil para ganar.
Pero hay que hacerlo. Los valientes se ven cuando tienen que ser valientes. En la grada habrá más de 1.000. La afición sabe lo que se juega el equipo y va a animar en la ‘nueva catedral’ hasta la extenuación, exigiendo -eso sí- una actitud competitiva acorde con la respuesta que ha dado el deportivismo a este desplazamiento.
En lo deportivo el entrenador herculino llega a San Mamés con la base del equipo que empató ante el Villarreal. El fútbol es tremendo. Resulta que en la actualidad dependemos más de los huevos que le echan Manuel Pablo y Laure a la tortilla, que del resto de ingredientes.
Escuchar y leer lo que dicen algunos futbolistas es encomiable, pero a la vez resulta un tanto paradójico. El coraje de los capitanes no va a sacar al equipo de problemas aunque ayude, parece que se pasan la patata caliente, de uno a otro, para que asuman una responsabilidad colectiva solo unos cuantos.
A estas alturas de la temporada en el vestuario ya saben lo que va a pasar en el futuro, con o sin permanencia. Aunque todos los futbolistas quieren rendir es evidente que hay situaciones que superan a algunos componentes de la plantilla.
Presiones que no todos los profesionales sobrellevan de la misma manera, repuestas ante el complicado final de Liga que no son iguales en todos los futbolistas.
Hay un término en el balompié que usamos con relativa frecuencia. ‘Borrarse’. Este o aquel ‘se borraron’ para no estar en un determinado partido. Es posible que algunos lo hagan, pero está claro que en el caso de otros, simplemente, les puede la presión.

once guerreros
En estos momentos cruciales se necesitan once futbolistas que sepan moverse en el campo de batalla, sin caer. Jugadores que consigan abstraerse durante noventa minutos y competir al ciento diez por ciento. Un equipo sólido y sin fisuras.
Afortunadamente Víctor parece haber encontrado ese once, la disposición táctica, y la tecla de activación del equipo. Todos estos valores han de ponerse hoy en liza en San Mamés para derrotar a una escuadra que finalizará la temporada en el podio copero y posiblemente entre la aristocracia liguera.
El Athletic, donde Aduriz es la referencia, quiere crecer en los tres últimos encuentros antes de la final de Copa y ponerle el broche a la temporada. El carácter diferencial es evidente, ellos juegan un partido importante, de los más decisivos del año en el campeonato de la regularidad, el Depor se juega la vida.
Detras de los 1.100 deportivistas en las gradas habrá decenas de millares, siguiendo el partido en la distancia, con los nervios a flor de piel, sabedores de que un fallo esta noche puede enviar al Depor al pozo, incluso por la amenaza de acabar la Liga de manera prematura.
El club se lo juega todo en este envite. Recuerda a una frase nacida hace muchos años, en uno de los momentos más difíciles de la entidad, cuando se acuñó el famoso: “Camina o revienta”.
Pues eso, querido Deportiviño: Camina o revienta.

Depor, camina o revienta