Preocupación entre los vecinos de O Castrillón por el narcotráfico

26 abril 2018 A Coruña.- El Gobierno local abrirá el trámite de derribo de las ruinas de O Castrillón En la foto las ruinosas viviendas de Antonio Ríos
|

Cuando le informaron del hallazgo de un cadáver entre la maleza de un huerto de la calle de Curtis, un residente de la zona respondió: “No me extraña nada. Será un yonki con sobredosis”. Pero resultó ser el cuerpo de un hombre apuñalado, de unos cuarenta años y de origen sudamericano, cuyo homicidio investiga la Policía Judicial. Sin embargo, la anécdota muestra hasta que punto los vecinos de O Castrillón están acostumbrados a convivir con las drogas. El presidente de la asociación de vecinos, Ramiro Otero, reconoció que el crimen ha causado preocupación entre los vecinos del barrio, pero asegura que no hay motivo de alarma. “En O Castrillón se trafica, pero no más que en cualquier otro barrio de la ciudad”. 

Sin embargo, los propios vecinos han denunciado en varias ocasiones el trapicheo aparentemente sin restricciones que pueden observar en sus calles. Por ejemplo, en las casas abandonadas situadas en el terreno en la confluencia de la avenida de Casanova de Eirís y la calle de Antonio Ríos, que aseguran que es un refugio de toxicómanos. Los vecinos llevan más de diez años exigiendo la demolición, sin que por ahora hayan conseguido que se adopten las medidas deseadas.

También existe otro punto negro, desde hace más de diez años, junto a la parroquia de Santa María de Oza y cerca del IES Monelos, que ha visto repuntar su actividad con el aumento del tráfico de heroína, sin que se haya conseguido cerrar. “La Policía sabe cuáles son y aseguran que están vigilándolo, no siempre con agentes uniformados”, dice Otero.

Además, en octubre del año pasado, la Guardia Civil intervino en una vivienda de Casanova de Eirís, donde se ocultaba el jefe de una banda de narcotraficantes. Hasta 50 kilos de hachís fueron incautados por el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogas (EDOA)  

También en Eirís 
También el vecino barrio de Eirís ha sido sacudido recientemente por la violencia relacionada con las drogas. En este caso, dos vecinos se apuñalaron en un ajuste de cuentas hace pocos días. La presidenta de la asociación de vecinos, Mónica Díaz, señaló que fue un “escándalo” pero que no causó alarma precisamente porque todos conocían a los implicados. “Non é un caso de bandas”, puntualizó. 
Por otro lado, Díaz reconoció que hace tiempo se trapicheaba en un bar, pero que este se cerró hace tiempo y, de momento, el barrio permanecía tranquilo hasta el violento suceso. Como señaló la presidenta de los vecinos, todo es achacable a una coincidencia en el tiempo. A menos que haya una tercera vez.

Preocupación entre los vecinos de O Castrillón por el narcotráfico