A Coruña, ciudad imán para los cruceristas

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La temporada alta del turismo marítimo ha comenzado y A Coruña representa un verdadero polo de atracción para las principales navieras del mundo, que llevan incluyendo la ciudad en sus itinerarios durante lo que va de año. Pero ayer se vivió uno de los días clave con la primera escala triple del año –la previsión era que llegaran cuatro barcos, pero el más pequeño tuvo que cancelar su visita por las malas condiciones en alta mar–, que trajo hasta una esquina de la costa gallega a alrededor de 9.000 turistas y obligó al gestor de la terminal de cruceros y a la Autoridad Portuaria a demostrar que los cantiles coruñeses son todoterreno. 

El gran tamaño de los buques hizo que como ya pasó dos veces en 2018 hubiese que montar una terminal provisional en el muelle de San Diego, en donde atracó el “Marina”, propiedad de la naviera Oceania, con 700 clientes a bordo. Otra de las estaciones puntuales, aunque mucho más habitual, fue la del Calvo Sotelo Sur, que dio cobijo al “Aurora” de P&O y a sus 2.050 pasajeros. En muelle de Transatlánticos ya se lo quedó en la noche del jueves (tuvo que adelantar su llegada a A Coruña por las malas condiciones en alta mar) el “Aida Perla”,  de la compañía Aida, cuyos 3.400 cruceristas disfrutaron un poco más que el resto del municipio.

Paseos en bicicleta y terrazas
En total 6.150 turistas, así como las tripulaciones de los tres cruceros haciendo que la llegada repentina a la ciudad rondara las 9.000 personas, se desplegaron ayer por el centro llenando de movimiento las tiendas y los locales de hostelería. Al repartirse los puntos de amarre también lo hicieron los visitantes, que recorrieron desde la Ciudad Vieja a la plaza de Lugo y el Ensanche. También hubo algunos que prefirieron acercarse hasta la Torre de Hércules o hacer algunas excursiones organizadas. 

En esta ocasión el gasto fue mayoritario en la hostelería, dado que dos de las tres embarcaciones todavía estaban iniciando sus rutas y esto hace que la inversión en regalos disminuya. Aprovechando el buen tiempo muchos se apostaron en las terrazas de La Marina, pero también hubo paseos por el mercado de la plaza de Lugo para ver el pescado del día o recorridos en bicicleta promovidos por la naviera Aida. 

Los cruceristas se resistieron más que en otras ocasiones a la hora de regresar a bordo, algo que se podía ver a última hora de la mañana en la calle Real, en donde proliferaban los posados para selfies o fotografías tomadas por los compañeros de viaje.

A Coruña, ciudad imán para los cruceristas