Una multitud con claveles protesta por la destrucción de la alfombra floral

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Casi trescientas personas se congregaron ayer antes del pleno frente al Ayuntamiento para protestar contra la destrucción a manos del servicio municipal de limpieza del tapiz floral creado en la plaza de Santo Domingo en honor a la Virgen del Rosario. Colgaron claveles en la puerta principal y lanzaron gritos de “¡Fuera, dimisión, cobarde, mentiroso!” y hasta “¡Libertad’!”. La multitud indignada incluso entonó una oración a la Virgen. Varios concejales del Gobierno local, con la responsable de Medio Ambiente, María García a la cabeza, salieron a la puerta a reiterar a sus disculpas e insistir en que todo había sido un error. El presidente de la asociación cultural Faro de Monte Alto (que elaboró la alfombra), Antonio Gómez Bellón, reconoció que no se cree la explicación municipal, como tampoco lo hacían el resto de los manifestantes ante las puertas donde colgaban los claveles. 

Ayer estaba programada una reunión entre Bellón y García, pero el presidente de Faro de Monte Alto llamó para anularla:  “No estoy en condiciones de responder. Ahora no es el momento por el calor que hay. Me ratifico en el malestar que he sufrido ayer y hoy ”. Bellón recordó el “cariño” con el que se hizo la alfombra y que hace años se disponía en la plaza de María Pita, donde la corporación municipal salía bajo mazas. También destacó que antes el día de la Virgen del Rosario era festivo, pero que el Gobierno local lo cambió. “Tenemos que luchar para que vuelva a ser festivo”, animó. 
Sabotaje y atentado 

“No pienso mal de nadie, pero me parece un sabotaje lo que hicieron con el tapiz floral de diez mil claveles. Creo que fue intencionado”, declaró Bellón, que asegura que es poseedor de un escrito que considera que así lo prueba. Tanto la concejala de Medio Ambiente como el alcalde, Xulio Ferreiro, aseguran que simplemente la orden de trabajo de la empresa de limpieza era confusa, pero desde la asociación cultural mantienen que los barrenderos preguntaron a su superior, advirtiéndole de que al día siguiente tendría lugar la procesión y que se confirmó la orden. “Quitaron hasta las vallas y pasaron el camión de agua, baldearon la zona. ¡Es un atentado! Por muchas disculpas que me puedan dar yo tengo que decir que no las creo –rechaza Bellón–¿Cómo me pueden demostrar que fue un error?”. “Pedimos disculpas, foi un erro que veu da mala interpretación da orde”, argumentó García, que resumió que entró una solicitud para la Concejalía de Medio Ambiente que pedía que se retirara la alfombra el día seis a partir de las cinco de la mañana. A su juicio, se hizo una interpretación “demasiado estricta” y ocurrió el incidente. García negó que surgiera de un “posicionamiento político”. Aunque el Gobierno de la Marea siempre ha hecho gala de su laicidad, negándose a participar en actos religiosos, aseguran que sienten el máximo respeto y se ofrecieron a compensarle por los daños de una actividad que, recordó, está subvencionada por el Ayuntamiento.

Por su parte, el alcalde se mostró compungido: “A xente da Cidade Vella e a asociación non o merecían, ni ningún coruñés”. Recordó que la propia empresa concesionaria, Ferrovial-Cespa, asumió el error, recalcó que no se dio ninguna instrucción desde el Ayuntamiento e “moito menos voluntariamente” y añadió que “me da rabia quen haxa que pretenda utilizar isto para crear crispación”. 

Para la tumba del alcalde 
El alcalde repitió estas mismas palabras cuando, durante el pleno que se celebró por la tarde, el público del palco comenzó a increparle. La portavoz del PP, Rosa Gallego, le desafió a que dijera quién provocaba la crispación. La protesta subió de tono y una mujer arrojó claveles desde el palco al hemiciclo “para su tumba, alcalde”, le gritó. 

La Policía Local los desalojó y los claveles quedaron sobre el hemiciclo. Hasta que los concejales Daniel Grandío y Miguel Lorenzo los retiraron al acabar la sesión.

Una multitud con claveles protesta por la destrucción de la alfombra floral