Tras las llamas la desolación en las Fragas del Eume

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Recuerdo del inmenso e interminable bosque que fue Galicia en el pasado remoto, As fragas do Eume constituyen actualmente el más importante bosque atlántico costero que se conserva en Europa, una joya forestal de más de 9.125 hectáreas de naturaleza viva.

Su mezcla de bosque atlántico europeo con influencias de clima mediterráneo "lo hace especialmente interesante por lo escaso que es", ha señalado el director del Departamento de Conservación de SEO/Birdlife, Juan Carlos Atienza.

Para Atienza, la singularidad de su botánica, es la que la hace sobresalir, y esto es debido al conjunto de bosques seminaturales que lo conforman y que acompañan a río Eume cerca de su desembocadura.

Según la información que facilita la Xunta de Galicia en su página web, para encontrar otro bosque semejante debemos ir, por ejemplo, hasta el de Killarney, en el sur de Irlanda.

De estas fragas destaca por su espectacularidad el cañón por el que discurre el Eume, y donde los barrancos llegan a superar los 300 metros de altura.

Las fragas do Eume destacan por la diversidad de su belleza, su rica biodiversidad, y variedad de flora, donde predominan los carballos, los abedules, los castaños, e incluso los olmos, así como su gran variedad de helechos, supervivientes de los que hace millones de años poblaban la tierra.

Primaveras amarillas, violetas azules, narcisos, o anémonas, dan color a esta vegetación, rica también en la más diversa y variada fauna.

Según la Oficina municipal de Turismo de Pontedeume, se han catalogado hasta 15 especies diferentes de anfibios, 14 de reptiles, 8 de peces y de numerosas aves, como el búho real, el tordo gallego, o el halcón.

También conviven unas cuarenta especies de mamíferos, como la matarraña, el raposo, o el lirón.

Situado a unos 60 kilómetros de A Coruña, as fragas do Eume fue declarado Parque Natural en 1997, cuenta con la protección de la Red de Espacios Protegidos Europeos, y se reparte entre los concejos de Pontedeume, Monfero, As Pontes de García Rodríguez, A Capela y Cabanas.Pilar González

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