Marina fue asfixiada por una brida que redujo su cuello de 23 a 8 centímetros

Sergio Morate (a la izquierda), durante la cuarta sesión del juicio | José del Olmo (EFE)
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Marina Okarinska murió de forma “violenta, por estrangulamiento por asfixia mecánica” después de haber recibido un golpe en la parte posterior del cráneo que no le produjo fractura pero la dejó “inconsciente y absolutamente indefensa”.
Así se desprende del testimonio vertido durante el juicio que dictaminará si Sergio Morate es el culpable de su muerte por parte de uno de los tres forenses que participaron en la autopsia practicada a su cadáver.

Instinto de supervivencia
Igualmente, se aportó como dato que por “instinto de supervivencia” la víctima intentó “liberarse del obstáculo que le impide respirar”, por lo que se provocó a ella misma cuatro estigmas que derivaron en el depósito de restos de sangre en las uñas de su mano derecha que no son compatibles con sangre de varón.
En una primera inspección en la fosa donde se encontró su cadáver, se pudo comprobar que presentaba en la “superficie anterior del cuello, rodeándolo” una “brida de plástico negra de corredera cortada y enredada con el cuero cabelludo, mezclada con restos vegetales y otros restos de plástico y de dos tipos de cinta adhesiva, una de color negro y otra transparente”.
A lo largo de su exposición, aclaró que su asesino le colocó alrededor del cuello una brida de 50 centímetros de largo que, una vez cerrada la cremallera, lo redujo a 8 centímetros de diámetro, cuando su perímetro alcanzaba los 23 centímetros, de modo que la presión le provocó el colapso de la laringe, la falta de oxígeno y, consecuentemente, la muerte.


Sin embargo, la brida “no se dejó en el cuello suficiente tiempo como para producir lesiones hemorrágicas”, dado que, “durante la agonía”, el corazón “no bombea igual que con vida porque no tiene fuerza y late solo unos segundos” después de dicha maniobra, tras la que deja de latir “de manera inmediata”.
Y ello, después de haber recibido un golpe “sorpresivo” en la parte posterior de la cabeza que llegó “hasta el cerebelo”, le provocó un hematoma de cuatro por dos centímetros en la región occipitoparietal central con extensión hacia la derecha que deriva en dos hemorragias internas
Esto provocó la inconsciencia de Marina con un estado de flaccidez corporal “realmente intenso” y la dejó como una víctima completamente sumisa.

Marina fue asfixiada por una brida que redujo su cuello de 23 a 8 centímetros