El ministro de Pesca evita aclarar si se cerrará la pesquería de la sardina, pero aboga por un trabajo rentable a la par que sostenible

El delegado del Gobierno, Javier Losada, entre otros responsables políticos, acompañó al ministro Luis Planas | javier alborés
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El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación en funciones, Luis Planas, evitó ayer aclarar, en una visita al buque de investigación oceanográfica “Miguel Oliver” atracado en A Coruña, si se producirá un cierre en la pesquería de la sardina o nuevos recortes de cuotas para la flota local (y gallega) en otras especies. A pesar de las preguntas al respecto y cierto malestar creciente entre el sector por los comentarios científicos, Planas se limitó a elogiar el trabajo de investigación de los stock que se hace en este tipo de buques y abogó por buscar un equilibrio entre hacer la pesca rentable para la flota al tiempo que es una actividad sostenible desde el punto de vista medioambiental.


Hace escasos días y tras las declaraciones de investigadores del Instituto de Español de Oceanografía de Vigo en una revista especializada en marítima en las que preveían un largo parón en la captura de sardina para intentar recuperar este recurso, los armadores coruñeses se mostraron preocupados porque, según sus datos, sí existe cantidad suficiente para seguir pescando. Estos invitaban a los científicos a embarcarse con ellos durante seis meses para comprobarlo de primera mano en pesqueros y no oceanográficos, pero con un papel de observadores. Interrogado a este respecto, el ministro de Pesca en funciones, Luis Planas, evitó ayer aclarar si se producirá ese cierre de la pesquería.
“Hay sardina en el Golfo de Cádiz pero hay agotamiento de stock acá y estamos preocupados por la situación”, incidió, asegurando que se han dado algunos avances positivos a partir del “plan de recuperación de 2014”.

Un interés común
En todo caso, recordó que este ámbito relativo al sector pesquero se gestiona “conjuntamente con Portugal” y que hay que debatir la evolución con representantes del país vecino atendiendo a las demandas de la Comunidad Europea.


Así defendió que se debe alcanzar “la sostenibilidad” en paralelo a que los barcos tengan un retorno económico positivo. Respecto al contacto con la flota, Planas afirmó que existe aunque “a veces tenemos puntos de vista distintos”.


Del reparto de cuotas a nivel general, y después de vivir años en los que se suceden las polémicas a este respecto, señaló que “normalmente las cuotas establecidas responden al principio de estabilidad”, que se rige por datos históricos de capturas pero que “a veces son puestas en tela de juicio por las comunidades y algunos sectores de la flota”.

Para el representante del Estado es preciso establecer un “diálogo” y, a partir de ahí, “se verá el stock disponible por si se pueden hacer ajustes y mejoras, pero no se pueden hacer revoluciones”. Desde su punto de vista, y teniendo en cuenta que España cuenta actualmente con “9.000 buques pesqueros”, considera que han “logrado una gestión bastante satisfactoria de los recursos pesqueros”.


Con respecto al saneamiento de la ría de O Burgo –cuyo dragado corresponde al Ministerio de Transición Ecológica–, en la que también hay puestos de trabajo y stock de marisco en juego, rechazó pronunciarse por no ser de su competencia pero sí coincidió en que la Unión Europea está preocupada por el estado actual.


Planas reiteró en varios puntos de su discurso el interés por conseguir la “sostenibilidad pesquera” combinándola con el retorno a los trabajadores y, en consecuencia, ve positivas campañas como la que está desarrollando la embarcación “Miguel Oliver” para intentar reducir los descartes.


Estudio sobre los descartes
Así se refirió a la iniciativa Descarsel, que se inició el día 30 y se prolongará hasta dentro de unos días “para el estudio de estrategias de reducción de descartes y especies no deseadas, es decir, aumentar la selectividad y mejorar la supervivencia de la pesca de arrastre en el caladero Cantábrico-Noroeste”.


La tripulación trabaja ahora en la franja litoral comprendida entre Fisterra y Vigo con redes de arrastre de fondo para hacer algunas capturas, analizarlas y volver a soltarlas al mar marcadas para comprobar su evolución cuando las capturen los pesqueros.

El ministro de Pesca evita aclarar si se cerrará la pesquería de la sardina, pero aboga por un trabajo rentable a la par que sostenible