El Deportivo pierde el efecto sorpresa

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El Deportivo ha perdido el efecto sorpresa, ese que, de la mano de Fernando Vázquez y el sistema de cinco defensas, le permitió salir del descenso (tras haber sido colista muchas semanas) y empezar a ver posible la promoción de ascenso, a la que ha dejado de mirar después de haber sumado dos de los últimos nueve puntos. Su batalla es la de la permanencia.

El equipo, como han dicho sus jugadores y el técnico, ha perdido ese “glamour y caché” que le dio la brillante reacción que firmó en el inicio de la segunda vuelta, con seis victorias seguidas y la que había conseguido en el último partido de la primera, el de la despedida de Luis César Sampedro.

Con ese pleno de 21 puntos parecía que se iban a “salir de la clasificación”, en palabras de su actual entrenador, y el Deportivo incluso soñó con luchar con el ascenso después de haberse visto con pie y medio en Segunda B, aunque públicamente mantuvo, en líneas generales, el discurso de la permanencia como objetivo.

El primer varapalo llegó ante el Girona en el Estadio Abanca-Riazor en el séptimo partido con Fernando Vázquez al frente de la plantilla: el Deportivo ganaba 2-0 y ya se veía a un encuentro del playoff. Así lo reconoció ayer el centrocampista Vicente Gómez.  Pero los gerundenses rescataron el empate con goles del uruguayo Cristhian Stuani y el Deportivo bajó de la nube.

Después, se produjo la primera derrota de la era Vázquez, ante el Zaragoza en La Romareda, donde el Deportivo plantó cara hasta que se quedó con diez por la expulsión del japonés Gaku Shibasaki (3-1).

El domingo, los blanquiazules tampoco pudieron imponerse al Lugo, un rival directo en la lucha por la permanencia, y sumaron un punto (0-0) que acabaron dando por bueno con esa máxima futbolística que reza que “cuando no puedes ganar, mejor no perder”.

Y es que una derrota ante el otro gallego de la categoría de plata habría supuesto que el Lugo le adelantara y que el equipo coruñés volviera a las posiciones de descenso, que sigue teniendo a dos puntos. El punto le ha servido también para conservar la mínima ventaja que tiene con respecto al Albacete, que, eso sí, cuenta con un partido menos por los minutos que debe disputar con el Rayo Vallecano (el partido estaba empatado).

Vázquez reconoció que parece que los rivales le han cogido el “truquillo” al Deportivo y se mostró consciente de que el equipo necesita “evolucionar”, principalmente en ataque, después de haber logrado coser la defensa con el sistema de cinco zagueros. En todo caso, ve a los suyos preparados para dar ese paso adelante.

Y es que al conjunto coruñés se le ha apagado la luz a partir de tres cuartos de ataque y ante el Lugo su único recurso fue el mismo que en la primera vuelta, los golpeos de Aketxe a balón parado. El vasco, que atraviesa un momento lúcido tanto en la estrategia como en el juego dinámico, puso en problemas al portero rojiblanco, pero no logró marcar. A su lado, Emre Çolak firmó un flojo encuentro para lo mucho que se espera de él. Anotó, pero en fuera de juego, precisamente, tras un excepcional pase de Aketxe desde la banda derecha.

Además, la dosis de fortuna que le acompañó en algunos partidos igualados y que le sirvió para ampliar la serie de victorias, como en Albacete, tampoco la está teniendo ahora. Sabin Merino, que empezó su etapa como blanquiazul con registros históricos, cortó su racha goleadora con la lesión muscular que sufrió y desde que reapareció no ha vuelto a marcar. El delantero está abarcando muchos metros, quizás demasiados, y no pisa tanto el área rival.

A todo eso se le unió ante el Lugo la demora en los cambios. Vázquez no movió el banquillo hasta que quedaban menos de diez minutos. En rueda de prensa reconoció que no lo veía claro y que en las permutas no estuvo acertado. Desequilibró al equipo al quitar a Vicente y tuvo que corregirlo posteriormente con un centrocampista.

En todo caso, la perspectiva, echar la vista atrás, a cuando estuvo a nueve puntos de la permanencia, apoya a los que dan por buena la permanencia en una temporada que ha sido muy complicada para el Deportivo, en peligro de descenso a Segunda B durante muchas jornadas (sigue estándolo, pero en una situación mucho más favorable).

El Deportivo debe certificar ese objetivo con otras cinco victorias en doce partidos para alcanzar esos cincuenta puntos que aseguran la continuidad del equipo en el fútbol profesional.

El Deportivo pierde el efecto sorpresa