Finaliza el primer fin de semana con las nuevas restricciones con solo un local de hostelería sancionado

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El primer fin de semana con las nuevas restricciones se caracterizó por su tranquilidad. La Policía Local fue la encargada de vigilar el cumplimiento de las normas publicadas en el Diario Oficial de Galicia (DOG) a las nueve de la noche del viernes y que entraron en vigor en la medianoche. Solo un local fue multado en la tarde del sábado, un bar de la Segunda Fase de Elviña por permitir que se agrupara gente bebiendo en la calle y por poner todas sus mesas en la terraza, en vez del 50%, superando así el aforo previsto.

También se multó a algunos particulares que se encontraban en la vía publica o en locales sin la preceptiva mascarilla pero a los propios agentes les sorprendió el nivel de cumplimiento de las normativas. Hay que añadir que los locales de ocio nocturno, como la salas de fiesta, están cerradas debido al nuevo toque de queda que obliga a cerrar a la una de la madrugada, lo que ahorra las habituales escenas con sujetos ebrios, que suelen ser los más reacciones a comportarse. Pero aún así, todo ha marchado mejor de lo esperado Las opiniones dentro de la Policía Local oscilan entre aquellos que consideran que el público se ha dado cuentan de que nos enfrentamos a un serio problema sanitario, y aquellos que creen simplemente que el público todavía no ha reaccionado. “Es el desconcierto del primer fin de semana”, consideran los más pesimistas al respecto.

También hacen hincapié en la labor de prevención que están llevando a cabo. “Vamos de locales advirtiendo sobre las nuevas normas que se implementaron el viernes”. Entre ellas se incluyen que no se puede servir en la barra y que el aforo queda reducido al 50%. “A veces ni siquiera se bajan. Te lo dicen desde el coche a cualquiera que esté en la puerta”, comentan desde la hostelería.

Sin llamadas por ruidos

Otro dato a tener en cuenta es la falta de denuncias por ruidos, muy habitual cuando se celebran fiestas domésticas, y que son difíciles de controlar por parte de las autoridades, al hallarse en un entorno privado. Pero este fin de semana tampoco hubo ninguna queja en ese sentido. Quizá, sugieren los policías, porque los propios padres prohíben a los más jóvenes celebrar esta clase de eventos en sus casas. Y porque todavía no ha comenzado el curso universitario, marcado por esta clase de juergas.

Además, el fin de semana concluyó también sin que se registrara un solo botellón, lo que constituye todo un hito: aunque desde enero, mucho antes de que se declarara la pandemia, se había prohibido el tradicional botellón de Méndez Núñez, esto no había acabado con esta costumbre, que simplemente se había transformado: los agentes habían llegado a contabilizar casi veinte puntos distintos donde se celebraba el botellón.

Había poco que se pudiera hacer para evitarlo, puesto que la ley no impide que un adulto, por joven que sea, consuma alcohol en la vía pública. No fue hasta que la Xunta emitió una nueva norma, prohibiendo los botellones por considerarlos un foco de contagio, que los agentes municipales pudieron sancionar al público por consumir alcohol en la calle, lo que ha permitido aumentar la presión y conseguir eliminar de forma efectiva este fenómeno endémico.

Con las nuevas restricciones, y el fin de las fiestas de María Pita, el resto del mes de agosto parece destinado a ser el más tranquilo en mucho tiempo. l

Finaliza el primer fin de semana con las nuevas restricciones con solo un local de hostelería sancionado